Arequipa es, sin exageración, una de las ciudades más espectaculares de toda Sudamérica. Si llevas tiempo planeando un viaje por el sur de Perú y todavía no sabes si merece la pena parar aquí, la respuesta corta es: sí, y mucho más de lo que imaginas.
Guía del viaje
La llamada Ciudad Blanca te recibe con un centro histórico declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, volcanes que vigilan desde el horizonte (el Misti, el Chachani y el Pichu Pichu forman un trío de postales), una gastronomía que rivaliza con Lima en intensidad y personalidad, y la excursión al Cañón del Colca esperándote a pocas horas en autobús. Esta guía cubre todo lo que necesitas para organizar tu visita: qué ver, cuántos días quedarte, dónde comer y cómo llegar sin complicaciones.
Por qué visitar Arequipa
Hay ciudades que se visitan porque «están en el camino». Arequipa no es de esas. La gente viene expresamente a ella, y quienes solo le reservan una noche de paso acaban lamentándolo y buscando cómo alargar la estancia.
La piedra sillar lo explica todo. Este material volcánico de color blanco cremoso, extraído de las canteras cercanas al volcán Misti, es el responsable del aspecto único de la ciudad. Iglesias, casonas coloniales, claustros, puentes… todo construido con ese sillar que bajo la luz de la tarde parece brillar desde dentro. La arquitectura arequipeña es tan reconocible que tiene hasta nombre propio: el estilo mestizo o barroco andino, una fusión entre la tradición española y los motivos iconográficos prehispánicos que los artesanos locales tallaron en las fachadas.

A esto súmale una ubicación a 2.335 metros de altitud (suficiente para notar el cambio de aire, pero sin el castigo de Cusco o el Titicaca), un clima seco y soleado casi todo el año, y una ciudad lo bastante compacta como para recorrer su centro histórico en un día completo a pie.
Arequipa es también la puerta de entrada al Cañón del Colca, uno de los cañones más profundos del mundo y el lugar donde ver el vuelo del cóndor andino en condiciones que difícilmente encontrarás en otro sitio. Esa combinación de ciudad histórica y naturaleza extrema es lo que la convierte en una parada obligatoria en cualquier ruta peruana.
Qué visitar en Arequipa
El centro histórico de Arequipa es compacto y manejable. La mayoría de los lugares más importantes están a menos de veinte minutos a pie desde la Plaza de Armas. Te los ordenamos de mayor a menor impacto, aunque si tienes dos días puedes verlos todos sin prisa.
Monasterio de Santa Catalina
Este es el gran plato fuerte de Arequipa y uno de los monumentos más singulares de todo Perú. El Monasterio de Santa Catalina funciona como una ciudad en miniatura encerrada dentro de la ciudad: tiene calles con nombre propio (como la Calle Sevilla o la Calle Granada), plazas, fuentes, celdas que en su día fueron pequeños apartamentos decorados con lujo, claustros de colores vibrantes (el naranja, el azul y el blanco se alternan con una libertad que sorprende en un convento) y una historia de más de cuatro siglos de vida monástica casi completamente aislada del mundo exterior.

Fundado en 1579, el monasterio estuvo cerrado al público hasta 1970. Dentro vivían monjas de clausura de familias nobles, que traían consigo sirvientas, ajuares y toda clase de comodidades domésticas. Hoy todavía reside una pequeña comunidad religiosa en una ala privada del recinto.
Reserva al menos dos horas para visitarlo. Si puedes, vuelve de noche: algunas noches de la semana abren con iluminación especial y la experiencia es completamente diferente.
La Plaza de Armas y la Basílica Catedral de Arequipa
La Plaza de Armas de Arequipa es considerada una de las más bonitas de América Latina, y no es publicidad turística vacía. La catedral ocupa todo el lado norte con una fachada monumental en sillar blanco flanqueada por dos torres gemelas, y los tres lados restantes están rodeados de portales con arcos de medio punto donde se mezclan cafés, restaurantes y tiendas con una armonía arquitectónica que pocas plazas del continente consiguen.

Merece la pena entrar a la catedral (la entrada al museo interior tiene un coste pequeño) para ver el órgano de tubos traído desde Bélgica en el siglo XIX y las colecciones de arte colonial. Pero, honestamente, lo mejor es simplemente quedarse en la plaza a cualquier hora del día: por la mañana con luz rasante sobre las fachadas blancas, al atardecer cuando el cielo se vuelve rosa sobre el Misti, o de noche con toda la iluminación encendida.
Iglesia y Claustros de la Compañía de Jesús
A un paso de la Plaza de Armas, la Iglesia de la Compañía de Jesús exhibe lo que muchos consideran la fachada barroca andina más trabajada de todo el continente. La cantidad de detalle tallado en la piedra sillar es casi abrumadora: figuras, motivos vegetales, elementos simbólicos prehispánicos fusionados con iconografía cristiana. Date cinco minutos solo para mirarla desde la acera de enfrente.
Los claustros interiores están igualmente cuidados y hoy albergan tiendas y galerías de arte. La capilla lateral de San Ignacio tiene un techo pintado con una exuberancia tropical que contrasta de forma sorprendente con la austeridad de la piedra exterior.
Mirador de Yanahuara
El Mirador de Yanahuara está en un barrio residencial al otro lado del río Chili, a unos veinte minutos a pie del centro. La recompensa al llegar es uno de los encuadres más fotografiados de Arequipa: una galería de arcos de sillar en primer plano y el volcán Misti perfectamente simétrico al fondo, con sus 5.822 metros de altitud dominando el horizonte.

El barrio de Yanahuara en sí merece un paseo tranquilo. Sus calles empedradas y casas de piedra blanca tienen una calidad cotidiana y sin artificios turísticos que resulta bastante más auténtica que el centro. La iglesia colonial del barrio es también bonita y suele estar menos masificada que las del casco histórico.
El mejor momento para la foto es primera hora de la mañana (el Misti tiene la cumbre despejada y la luz es lateral) o al atardecer, aunque entonces es posible que encuentres más gente.
Museo Santuarios Andinos (MUSA) y la Momia Juanita
La Momia Juanita, también conocida como La Dama de Ampato, es uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes de los Andes en el siglo XX. Esta joven inca de entre 12 y 15 años fue sacrificada en la cima del volcán Ampato hacia 1450 como ofrenda al sol, y el hielo la conservó durante cinco siglos en un estado de preservación extraordinario.

Hoy descansa en el Museo de Santuarios Andinos de la Universidad Católica de Santa María (web oficial), a pocas cuadras de la Plaza de Armas. La visita guiada (incluida en el precio de la entrada) contextualiza el hallazgo, la cultura inca del sacrificio ritual y las condiciones en que fue encontrada por el arqueólogo Johan Reinhard en 1995. Es una experiencia que requiere cierta sensibilidad, pero también de enorme valor histórico y cultural.
Mercado de San Camilo
Si hay un lugar donde ver Arequipa sin filtro, ese es el Mercado de San Camilo. Frutas tropicales de colores imposibles, montañas de ají de todos los tamaños y picores, puestos de desayuno donde los arequipeños de toda la vida toman su queso helado (un postre local que merece explicación propia) y la sección de jugos donde sirven extractos de todo lo imaginable.
No es un mercado para turistas: es un mercado de verdad, y esa es exactamente su gracia. Ve por la mañana, pide un desayuno en uno de los puestos del interior y dedica tiempo a pasear sin prisa entre los pasillos.
Complejo Arquitectónico de San Francisco
Menos visitado que la Compañía o Santa Catalina, el Complejo de San Francisco compensa con creces la menor afluencia de turistas. Su iglesia tiene una historia accidentada de terremotos y reconstrucciones que se puede leer literalmente en sus muros, y la biblioteca conventual conserva volúmenes coloniales de valor incalculable. Los claustros tienen una escala y una atmósfera de tranquilidad que ya quisieran muchos monumentos más famosos.
Barrio de San Lázaro
San Lázaro es el barrio más antiguo de Arequipa. Sus callejuelas estrechas e irregulares, sus muros de sillar y sus casas bajas no siguen ningún plan urbanístico porque se construyeron mucho antes de que existiera uno. Este es el Arequipa anterior al Arequipa, el núcleo de asentamiento que precedió a la fundación española oficial de 1540.
Hoy está tranquilo y algo abandonado, lo que paradójicamente lo convierte en un lugar excelente para fotografiar. Busca la pequeña capilla del barrio y los miradores informales desde los que se ve el río Chili.
Mirador de Carmen Alto y el valle del río Chili
El Mirador de Carmen Alto, en el barrio del mismo nombre al norte del centro, ofrece una perspectiva diferente de la ciudad: el río Chili serpenteando por el fondo del valle, los puentes coloniales y el telón de fondo de los tres volcanes. Es un mirador menos conocido que Yanahuara y precisamente por eso más tranquilo. Vale la pena subir al atardecer.
Qué hacer en Arequipa en un día
Si solo tienes un día completo en Arequipa, este itinerario te permite ver lo más importante sin agotarte:
Empieza temprano (antes de las 9h) con un desayuno en el Mercado de San Camilo: zumo de frutas, tamales o un sándwich de chicharrón te darán energía para toda la mañana. Desde allí, a pie hasta el Monasterio de Santa Catalina (abre a las 9h). Reserva dos horas mínimo.
Al salir, pasea hacia la Plaza de Armas y tómate un café o un chocolate caliente en uno de los portales con vistas a la catedral. Entra a la Iglesia de la Compañía y quédate un rato mirando la fachada. Sube al mirador de la catedral si el tiempo lo permite.

Para el almuerzo, apuesta por una picantería tradicional (ver sección de gastronomía más abajo). El rocoto relleno es obligatorio.
Por la tarde, visita el MUSA y la Momia Juanita (tarda entre una hora y hora y media con la visita guiada). Después, coge un taxi hasta Yanahuara para el mirador con el Misti al fondo: la luz de media tarde es perfecta para la foto. Termina el día paseando por el barrio de Yanahuara y volviendo al centro a cenar.
Con dos días puedes añadir San Lázaro, Carmen Alto, el Complejo de San Francisco y una mañana dedicada a la Ruta del Sillar.
Gastronomía arequipeña
La cocina de Arequipa tiene una identidad tan marcada que los peruanos de otras regiones la tratan como una gastronomía casi aparte. No es Lima, no es Cusco: tiene sus propios ingredientes, sus propias técnicas y sus propias instituciones. La más importante de todas es la picantería, un tipo de restaurante tradicional que lleva funcionando en la ciudad desde la época colonial y que hoy tiene reconocimiento como Patrimonio Cultural de la Nación.
Platos típicos obligatorios
El rocoto relleno es el plato emblema de Arequipa. Se trata de un pimiento picante local (el rocoto) vaciado y relleno de carne picada con especias, pasas, nueces y huevo, horneado con queso gratinado encima. Tiene un punto de picante real (no de adorno) que varía según el cocinero, y una complejidad de sabores que nada tiene que ver con la cocina tex-mex que a veces se asocia equivocadamente con los chiles.

El chupe de camarones es una sopa espesa y contundente preparada con los camarones de río del río Majes, un producto local de primerísima calidad. Lleva también leche, huevo, ají panca, habas y papas. Es un plato de contundencia andina, perfecto para los días fríos o para reponer fuerzas antes de una excursión.
Otros platos que merece la pena probar: el adobo arequipeño (cerdo marinado en chicha y especias, tradicional de los domingos por la mañana), el solterito (ensalada fría de habas, queso, aceitunas y ají) y el queso helado de postre (un helado de leche aromatizado con canela y coco rallado, a pesar del nombre no lleva queso).
Las mejores picanterías tradicionales en el centro y alrededores
La Nueva Palomino, en el barrio de Vallecito, es probablemente la picantería más reconocida de la ciudad. Lleva décadas siendo referencia entre locales y viajeros, los domingos hay que llegar temprano porque se llena, y el ambiente es exactamente el que imaginas: mesas largas, chicha de guiñapo en jarra y cocina sin artificios.
La Picantería La Victoria es otra institución del barrio de Sachaca, algo más alejada del centro pero con una clientela fiel de arequipeños que no cambiarían su mesa de domingo por nada. El adobo aquí es de referencia.
Para algo más céntrico y accesible, la zona alrededor del Mercado de San Camilo tiene varios comedores y picanterías más modestas donde se come bien y barato. El ambiente es menos pintoresco, pero la comida es honesta.
Excursiones imprescindibles desde Arequipa
Arequipa funciona también como base para algunas de las excursiones más espectaculares del sur peruano. Estas son las tres que no deberías perderte.
El Cañón del Colca
El Cañón del Colca es el destino más visitado desde Arequipa y, con razón, una de las experiencias más impresionantes de Perú. Con una profundidad de más de 3.000 metros en algunos puntos (más del doble que el Gran Cañón del Colorado), el Colca combina paisaje extremo, pueblos coloniales con iglesias barrocas en cada plaza, terrazas agrícolas prehispánicas todavía en uso y, sobre todo, la posibilidad de ver el cóndor andino en vuelo a una distancia que pocas veces se da en la naturaleza.

El punto de observación de los cóndores es la Cruz del Cóndor, un mirador en el punto más profundo del cañón accesible por carretera. Los cóndores aprovechan las corrientes térmicas de la mañana para elevarse desde el fondo del cañón hacia las alturas: llegar antes de las 9h maximiza las posibilidades de verlos, aunque hay días en que aparecen más tarde o no aparecen (son animales salvajes, no espectáculo programado).
Las opciones de visita son tres: excursión de un día (salida a las 3h de la madrugada desde Arequipa, llegada a la Cruz del Cóndor hacia las 9-10h y regreso por la tarde, agotador pero posible), tour de dos días con noche en Chivay (lo más habitual y recomendable para disfrutar el cañón sin prisas) o tres días si quieres hacer el trekking hasta el fondo del cañón y subir de vuelta a pie.
Los tours organizados salen desde las agencias del centro de Arequipa y también pueden reservarse online con operadores como Civitatis o GetYourGuide. Incluyen transporte, guía y, en los de dos o tres días, alojamiento.
Un aviso importante: la carretera hacia el Colca pasa por el Reservorio de Aguada Blanca a más de 4.900 metros de altitud antes de bajar al cañón. Si ya tienes síntomas de soroche (ver sección de consejos prácticos), conviene esperar un día más en Arequipa antes de hacer esta excursión.
Ruta del Sillar
Esta es la excursión que la mayoría de las guías convencionales mencionan de pasada pero que merece mucho más protagonismo. La Ruta del Sillar recorre las canteras de Añashuayco, al noroeste de Arequipa, donde desde hace siglos se extrae la piedra volcánica blanca con la que se construyó toda la ciudad.

El paisaje es surrealista: paredes de roca volcánica tallada de hasta quince metros de altura, formas caprichosas esculpidas por siglos de extracción manual, colores que van del blanco al rosa pasando por el ocre, y la posibilidad de ver a los canteros trabajando todavía con técnicas tradicionales. En los últimos años el recorrido se ha formalizado con señalización y acceso organizado, y se puede hacer tanto en tour guiado (unas 3-4 horas desde Arequipa) como de forma independiente en taxi.
Este es uno de los rincones menos masificados de todo el entorno de Arequipa y uno de los más fotogénicos. Si llevas cámara, reserva espacio en la tarjeta de memoria. Las horas de luz más favorables son la mañana temprana y el final de la tarde, cuando la luz rasante saca texturas imposibles de la roca.
Cataratas de Capua y Aguas Termales de Yura
A menos de treinta kilómetros del centro de Arequipa, las Aguas Termales de Yura son una escapada perfecta para después de un día de mucha actividad física o como complemento a la visita a las canteras de Añashuayco. Las piscinas termales tienen temperaturas entre 25 y 35 grados y están en un entorno de quebradas volcánicas que resulta bastante más pintoresco que el típico balneario.
Las Cataratas de Capua, en el distrito de Uchumayo a unos veinte kilómetros de la ciudad, son menos conocidas pero vale la pena la excursión si tienes un día libre y ganas de naturaleza sin la logística del Colca. El acceso combina trayecto en colectivo y caminata de unos cuarenta minutos por un paisaje de quebradas y vegetación ribereña.
Consejos prácticos para tu viaje a Arequipa
Cómo llegar a Arequipa
Las dos opciones principales son el avión y el autobús nocturno, y cada una tiene sus ventajas claras.
En avión desde Lima el vuelo dura aproximadamente una hora y cuarto. Las aerolíneas LATAM y Sky Perú cubren la ruta con varias frecuencias diarias. El aeropuerto Alfredo Rodríguez Ballón está a unos diez kilómetros del centro: taxi oficial unos 25-35 soles, y hay también servicio de bus público más económico aunque menos cómodo con equipaje.
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En autobús nocturno desde Lima el trayecto dura entre 14 y 17 horas dependiendo de la ruta y el operador. Puede sonar largo, pero los autobuses peruanos de gama alta (Cruz del Sur, Oltursa, CIVA) tienen asientos completamente reclinables en la planta de arriba que se convierten en camas bastante decentes. Sales por la noche, llegas por la mañana y te ahorras una noche de alojamiento. Es una opción especialmente cómoda si ya tienes experiencia viajando en bus en Sudamérica.
Desde Cusco el autobús también es posible (unas 9-10 horas por ruta directa) y hay un servicio turístico con paradas en el lago Titicaca si quieres combinar los dos destinos con calma.
Mejor época para viajar y clima
Arequipa tiene uno de los climas más agradables de Perú durante casi todo el año. Al ser una ciudad andina de altitud moderada con clima árido, las lluvias son escasas y el sol es la norma.
La temporada seca (mayo a noviembre) es considerada la mejor para viajar: cielos despejados todos los días, temperaturas agradables durante el día (entre 20 y 25 grados) y noches frescas que pueden bajar a 5-10 grados. Es también la temporada alta de turismo, especialmente julio y agosto.
La temporada de lluvias (diciembre a abril) trae chubascos por las tardes pero rara vez lluvias prolongadas. Las mañanas suelen estar despejadas y los precios son algo más bajos. El Carnaval de Arequipa (febrero) es una fiesta local con mucha personalidad que merece la pena conocer si coincide con tu viaje.
Para la excursión al Cañón del Colca, la temporada seca es claramente superior: las pistas de acceso están en mejor estado, los días son más largos y el polvo es preferible al barro de la temporada húmeda.
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Cómo evitar el mal de altura (soroche) antes de subir al Colca
El soroche (mal de altitude, altitude sickness) es uno de los temas que más preocupan a los viajeros que planean ir al Cañón del Colca o a destinos de mayor altitud como Cusco o el Titicaca. Aquí van los consejos prácticos que realmente funcionan:
- Aclimatación previa en Arequipa: La ciudad está a 2.335 metros, una altitud relativamente moderada. Pasar una o dos noches aquí antes de subir al Colca (que cruza zonas por encima de los 4.900 metros) es el primer paso recomendable. No hagas esfuerzo físico intenso el primer día.
- Hidratación: Bebe agua en abundancia desde el momento en que llegas. El ambiente seco andino deshidrata más rápido de lo que se percibe. Evita el alcohol los primeros días.
- Coca: Las hojas de coca son un remedio tradicional andino de eficacia documentada para los síntomas leves del soroche. El mate de coca (infusión) está disponible en todos los hoteles y restaurantes de Arequipa. Masticar las hojas también es habitual entre los locales.
- Sorojchi Pills: Este medicamento específico para el soroche se vende sin receta en las farmacias de Arequipa y es muy popular entre los turistas. Contiene cafeína, aspirina y un extracto vegetal. Hay también otras presentaciones, y el médico de tu hotel o alojamiento puede orientarte sobre las opciones.
- Síntomas que no deben ignorarse: Dolor de cabeza moderado, fatiga y ligeras náuseas son reacciones normales y pasajeras. Dificultad para respirar en reposo, desorientación, vómitos persistentes o presión en el pecho son síntomas que requieren bajar de altitud y buscar atención médica. No subas al Colca si llevas síntomas activos.
- Cuántos días dedicar a Arequipa: Para una visita completa de la ciudad y una excursión de dos días al Colca, calcula un mínimo de cuatro días. Si añades la Ruta del Sillar y las termas, cinco días es lo ideal. Arequipa recompensa a quien no va con prisa.
Tours y excursiones en Arequipa, Perú

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En 2016 dejamos nuestra monótona vida y comenzamos a perseguir cascadas, atardeceres y vistas de todo el mundo. En este blog, compartimos historias y consejos de viajes favoritos.
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