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La Garrotxa, la comarca volcánica de Cataluña que sorprende en cualquier época del año

La Garrotxa es una comarca de la provincia de Girona conocida por sus volcanes dormidos, sus bosques de hayas y sus pueblos medievales de piedra volcánica. En este artículo encontrarás qué ver, cuánto tiempo dedicarle, dónde comer y cómo moverte para organizar tu visita sin perder tiempo. Te cuento también qué zonas suelen pasar desapercibidas y cuáles, para mí, son una parada obligada.

Lo que hace especial a esta comarca es el paisaje. Aquí conviven más de cuarenta volcanes, aunque llevan miles de años sin actividad, con pueblos que parecen sacados de un cuento y una gastronomía que aprovecha la tierra fértil de origen volcánico. Es una combinación que no encontrarás en ningún otro rincón de la península.

Dónde está la Garrotxa y cómo llegar

La Garrotxa se sitúa en el interior de la provincia de Girona, entre la Alta Garrotxa y las llanuras de Vic. Su capital, Olot, está a poco más de una hora en coche desde Girona y a hora y media desde Barcelona por la autopista AP-7 y la carretera C-66.

Llegar en coche es, con diferencia, la opción más cómoda. Existe transporte público en autobús desde Girona y Barcelona hasta Olot, pero moverte después entre pueblos y zonas naturales sin vehículo propio complica bastante la logística. Si tu idea es visitar varios pueblos y rutas en un mismo día, te recomiendo alquilar coche o llevar el tuyo.

El parque natural de la zona volcánica de la Garrotxa

El corazón de la comarca es el parque natural de la zona volcánica de la Garrotxa, declarado espacio protegido por su singularidad geológica. Reúne los volcanes mejor conservados de la península ibérica, todos ellos de tipo estromboliano y con edades de entre 350.000 y 11.000 años.

Parque Natural De La Zona Volcanica De La Garrotxa
Parque Natural De La Zona Volcánica De La Garrotxa

Pasear por aquí es distinto a cualquier otra excursión de montaña. No hay picos altos ni paisajes espectaculares al primer golpe de vista, sino conos suaves cubiertos de bosque que solo revelan su origen volcánico cuando te fijas en la forma del terreno o en la roca basáltica que asoma entre los árboles.

La Fageda d’en Jordà, el bosque que crece sobre lava

La Fageda d’en Jordà es probablemente la imagen más conocida de la Garrotxa, y con razón. Se trata de un hayedo que creció sobre una colada de lava del volcán Croscat, algo poco habitual porque las hayas suelen necesitar más altitud y humedad de la que hay a este nivel.

La Fageda d'en Jordà
La Fageda d’en Jordà

El resultado es un bosque de troncos rectos y musgo verde intenso que cambia radicalmente según la temporada. En otoño, con los tonos ocres y rojizos, es cuando más gente se acerca, así que si puedes evitar fines de semana de octubre y noviembre, la experiencia será mucho más tranquila.

El acceso principal está en el área de Can Serra, con un aparcamiento de pago que suele llenarse en temporada alta. Desde ahí salen varios itinerarios señalizados, el más sencillo de poco más de una hora, ideal si viajas con niños o quieres una caminata suave.

Ruta de los volcanes de Santa Margarida y el Croscat

Esta es, para mí, la ruta imprescindible si solo tienes un día en la Garrotxa. Combina la Fageda d’en Jordà con el volcán de Santa Margarida, cuyo cráter alberga una ermita, y termina en el Croscat, el volcán más joven de la península.

El volcán de Santa Margarida se sube por un sendero cómodo entre bosque y llega hasta el interior del cráter, un espacio amplio y llano donde se celebra una romería el domingo de Pascua. Subir hasta el borde y ver la forma perfecta del cono merece cada uno de los pasos.

El Croscat, por su parte, tiene algo que ningún otro volcán de la zona ofrece: un corte transversal expuesto por antiguas canteras de áridos, que deja ver por dentro las distintas capas de erupciones. Es la mejor forma de entender, sin necesidad de conocimientos de geología, cómo se formó todo este paisaje.

Volcán Montsacopa, las vistas de Olot

Si te alojas en Olot y quieres una excursión corta antes de cenar, el volcán Montsacopa es la opción perfecta. Está dentro del propio casco urbano, se sube en menos de veinte minutos y desde su cráter hay una panorámica completa de la ciudad con los Pirineos al fondo en días claros.

Es, sin duda, el volcán más accesible de toda la comarca y una buena forma de hacerte una idea del paisaje volcánico antes de meterte en rutas más largas.

Pueblos con encanto de la Garrotxa

La otra gran razón para visitar esta comarca son sus pueblos, construidos en piedra volcánica oscura que les da una identidad visual muy reconocible. Cada uno tiene un carácter distinto, así que conviene elegir según lo que busques.

Besalú

Besalu Es Una Parada Obligatoria
Besalú Es Una Parada Obligatoria

Besalú es, con diferencia, el pueblo más visitado y también el más fotogénico. Su puente románico fortificado sobre el río Fluvià es una de las estampas más repetidas de Cataluña, y el casco antiguo conserva calles porticadas, la iglesia de Sant Vicenç y un antiguo baño judío (miqvé) que puede visitarse.

Precisamente por su fama, Besalú se llena de turistas a mediodía, sobre todo en fines de semana y puentes. Mi recomendación es llegar a primera hora de la mañana o dejarlo para última hora de la tarde, cuando la luz sobre el puente es además mucho más bonita para las fotos.

Santa Pau

Santa Pau
Santa Pau

Santa Pau tiene un ambiente más rural y tranquilo que Besalú, y personalmente creo que compensa con creces dedicarle una parada. Su plaza mayor porticada, de planta irregular, está considerada una de las más bonitas de Cataluña, y el pueblo conserva un castillo medieval y calles empedradas casi intactas.

Está rodeado de volcanes y campos de fesols (alubias), la legumbre con denominación de origen de la zona, así que es también un buen punto para comer platos tradicionales de la comarca.

Castellfollit de la Roca

Castellfollit De La Roca
Castellfollit De La Roca

La imagen de Castellfollit de la Roca, con sus casas asomadas al borde de un acantilado basáltico de más de cincuenta metros, es una de las más impactantes de toda la Garrotxa. El pueblo en sí se recorre en poco tiempo, pero el mirador situado a la entrada, junto a la iglesia, ofrece una vista que vale la parada.

Si vienes desde Olot en dirección a Figueres, te lo cruzarás casi sin desviarte, así que no tiene sentido dejarlo fuera de la ruta.

Otros rincones con encanto

Sant Joan les Fonts es un pueblo pequeño construido también sobre coladas de lava, con un antiguo monasterio románico y un salto de agua sobre roca basáltica que sorprende a quien no lo conoce. Suele quedar fuera de los itinerarios habituales, lo que lo convierte en una parada tranquila si buscas escapar de las zonas más concurridas.

Hostalets d’en Bas, dentro del municipio de la Vall d’en Bas, conserva un núcleo medieval muy bien cuidado con casas de piedra y balcones de madera. Es un lugar pequeño, ideal para una parada corta de treinta minutos camino de otro punto de la comarca.

Olot, la capital de la comarca

Olot es el centro urbano y administrativo de la Garrotxa, y aunque muchos viajeros la usan solo como base para dormir, merece una visita en sí misma. La ciudad creció literalmente sobre volcanes, con cuatro de ellos dentro del propio término municipal.

Olot La Garrotxa
Olot La Garrotxa

Su casco antiguo conserva un patrimonio modernista notable, heredado de la llamada Escola d’Olot, un movimiento pictórico del siglo XIX que retrató el paisaje volcánico y rural de la comarca. Vale la pena acercarse al Museu de la Garrotxa y al Museu dels Sants, dedicado a la tradicional imaginería religiosa local.

Para pasear con calma, el Parc Nou es una zona verde amplia junto al centro, perfecta si viajas con niños y necesitan un rato de juego al aire libre después de tanta ruta.

Otras actividades en la Garrotxa

Más allá de las rutas clásicas por volcanes y pueblos, la comarca ofrece planes que encajan bien con estancias de varios días o con perfiles de viajero más concretos.

Rutas en bici por la vía verde del Carrilet

La antigua vía del tren de Olot a Girona se ha convertido en una vía verde que se puede recorrer a pie o en bicicleta, con un trazado llano que la hace muy adecuada para familias. El tramo entre Olot y Sant Joan les Fonts, de apenas unos kilómetros, es una buena introducción si nunca has probado este tipo de recorrido.

Vuelos en globo y pozas naturales

Sobrevolar los volcanes en globo aerostático es una de las experiencias más solicitadas de la zona, sobre todo al amanecer, cuando la niebla suele acumularse en los valles y deja los conos volcánicos asomando por encima. Conviene reservar con bastante antelación, especialmente en primavera y otoño.

En verano, otra opción muy local es bañarse en los gorgs, pozas naturales de agua fría formadas en ríos de la comarca. No están tan señalizadas como otras atracciones, así que preguntar en el alojamiento o en la oficina de turismo suele ser la mejor forma de encontrarlas.

Dónde comer en la Garrotxa

La gastronomía de la Garrotxa se apoya en la fertilidad de una tierra de origen volcánico, algo que aquí llaman cocina volcánica y que se nota especialmente en las verduras y legumbres. El producto estrella es el fesol de Santa Pau, una alubia con denominación de origen protegida que aparece en la mayoría de menús tradicionales.

Fesols De Santa Pau
Fesols De Santa Pau

Otros productos habituales son la patata de Olot, los embutidos artesanales como la llonganissa, y las setas en temporada de otoño, cuando muchos restaurantes ofrecen menús específicos.

Si buscas cocina tradicional sin sorpresas, los restaurantes de pueblo (sobre todo en Santa Pau y Olot) suelen ofrecer buena relación calidad precio y platos de cuchara consistentes. Si en cambio te apetece algo más elaborado, la comarca cuenta también con propuestas de cocina de autor que reinterpretan estos mismos productos locales con técnicas actuales.

Cuándo ir a la Garrotxa según la temporada

La época del año cambia bastante la experiencia en esta comarca. El otoño, entre finales de septiembre y noviembre, es la temporada estrella gracias a los colores de la Fageda d’en Jordà y a la recolecta de setas, aunque también es cuando hay más afluencia de visitantes.

Cuando Ir A La Garrotxa
Cuándo ir a la Garrotxa

La primavera es una alternativa muy recomendable, con el paisaje verde intenso y temperaturas suaves para caminar. El verano permite combinar rutas con baños en los gorgs, aunque el calor puede hacer más pesadas las caminatas al mediodía.

En invierno hay menos gente, los precios de alojamiento suelen bajar y el paisaje tiene un punto de niebla y misterio muy fotogénico, aunque algunas rutas de montaña pueden estar más frías de lo que uno espera.

Cuánto tiempo dedicar y cómo organizar la ruta

Un fin de semana es suficiente para hacerse una buena idea de la Garrotxa, aunque si dispones de tres o cuatro días podrás moverte con más calma y añadir pueblos menos conocidos. Esta tabla te puede servir de referencia según el tiempo del que dispongas.

Días disponibles Qué incluir
1 día Ruta Fageda d’en Jordà, volcán de Santa Margarida y Besalú
2 días Lo anterior más Santa Pau, Castellfollit de la Roca y Olot
3-4 días Lo anterior más vía verde del Carrilet, gorgs o vuelo en globo, y pueblos como Sant Joan les Fonts

Si solo tienes un día, yo priorizaría la combinación de la Fageda con el volcán de Santa Margarida por la mañana, y dejaría la tarde para Besalú, que es la parada que más se recuerda al volver a casa.

Si viajas en pareja y buscas algo más pausado, cambiaría el orden: empezar en Santa Pau con calma, comer allí y dedicar la tarde a la ruta de los volcanes, cuando suele haber menos gente que a primera hora. Es un plan con menos kilómetros pero, para mí, con más ambiente.

Hay un par de cosas que conviene reservar con antelación si viajas en fin de semana de otoño o en puente: el aparcamiento de la Fageda d’en Jordà y, si te interesa, el vuelo en globo. Ambas actividades se llenan con varias semanas de margen en temporada alta, así que dejarlo para el último momento suele traducirse en quedarte sin plaza.

Dónde alojarse en la Garrotxa

Olot es la opción más práctica si quieres una base céntrica con buena oferta de restaurantes y fácil acceso en coche a todos los puntos de la comarca. Es la mejor elección si buscas comodidad y no te importa perder algo de ambiente rural.

Santa Pau y sus alrededores ofrecen un tipo de alojamiento más pausado, con casas rurales y masías reformadas rodeadas de campo. Es la opción que recomendaría a quien busque desconexión real y no le importe conducir un poco más para moverse.

Besalú también dispone de alojamiento, aunque conviene tener en cuenta que durante el día recibe mucho turismo de paso. Dormir allí te permite disfrutar del pueblo vacío al atardecer y por la mañana temprano, algo que la mayoría de visitantes no llega a ver.

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Cómo moverse por la comarca

El coche es prácticamente imprescindible para aprovechar bien la Garrotxa, ya que muchos de los puntos de interés están fuera de los núcleos urbanos y el transporte público entre pueblos es escaso. Los aparcamientos junto a zonas naturales como la Fageda o los volcanes suelen ser de pago y, en temporada alta, conviene llegar temprano para encontrar sitio.

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Dentro de Olot y de pueblos como Besalú o Santa Pau, el casco antiguo se recorre siempre a pie, con calles estrechas donde el tráfico está bastante restringido.

Qué hacer en la Garrotxa si llueve

El tiempo en esta comarca cambia con rapidez, así que conviene tener un plan alternativo si te toca un día de lluvia. Los museos de Olot, como el Museu de la Garrotxa o el Museu dels Sants, son una buena opción para no perder la mañana y seguir conociendo la historia y el patrimonio de la zona.

Besalú también se disfruta bastante bien en días grises, ya que sus calles porticadas y el barrio judío ofrecen cierto resguardo, y el pueblo suele quedar mucho menos concurrido que en jornadas de sol. Otra alternativa es aprovechar para comer con calma en alguno de los restaurantes de Santa Pau, dejando las rutas naturales para cuando escampe.

Si la lluvia es solo puntual, la Fageda d’en Jordà gana un punto extra de magia: el musgo se vuelve más verde y el ambiente húmedo del hayedo resulta, para muchos viajeros, incluso más bonito que en un día completamente soleado.

Cuánto presupuesto necesitas para viajar a la Garrotxa

Los gastos principales de una escapada a esta comarca son el alojamiento, la comida y algún aparcamiento de pago en las zonas naturales más visitadas. Una casa rural sencilla o un hotel de tres estrellas en Olot suele rondar los 70 a 110 euros la noche para dos personas, aunque los precios suben en fines de semana de otoño.

Comer en restaurantes de cocina tradicional cuesta, de forma orientativa, entre 20 y 35 euros por persona en un menú completo, mientras que las propuestas de cocina de autor pueden superar los 50 euros. Las actividades como el vuelo en globo son la partida más elevada del viaje, con precios que suelen empezar alrededor de 180 euros por persona, así que conviene valorar si encaja con tu presupuesto antes de reservar.

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Errores habituales al planificar la visita

Uno de los errores más comunes es intentar ver demasiados pueblos en un solo día y acabar sin tiempo real para las rutas naturales, que en mi opinión son el verdadero motivo para visitar la comarca. Otro fallo típico es visitar la Fageda d’en Jordà a mediodía en fin de semana de otoño, cuando el aparcamiento y los senderos están más masificados.

También conviene tener cuidado con el calzado: algunos tramos, sobre todo alrededor del Croscat, tienen terreno suelto de origen volcánico donde resbalar es fácil si llevas zapatillas de calle.

Preguntas frecuentes sobre la Garrotxa

¿Cuántos días hacen falta para ver la Garrotxa?

Con un fin de semana puedes ver lo esencial (volcanes, Fageda y uno o dos pueblos), pero si quieres explorar con calma y añadir actividades como bici o baños en gorgs, tres o cuatro días es una duración más cómoda.

¿Se puede visitar la Garrotxa sin coche?

Es posible llegar en autobús hasta Olot, pero moverte después entre pueblos y zonas naturales resulta muy limitado sin vehículo propio. Si no conduces, valora contratar alguna excursión organizada desde Girona o Barcelona.

¿Cuál es la mejor época para ver los volcanes?

El otoño ofrece el paisaje más fotogénico gracias a los colores de la Fageda, aunque primavera y los días de niebla en invierno también regalan estampas muy bonitas y con menos gente.

¿Es una ruta apta para niños?

Sí, la mayoría de senderos del parque natural son cómodos y cortos, sin apenas desnivel. La subida al volcán de Santa Margarida o el paseo por la Fageda son buenas opciones para ir en familia.

¿Hace falta reservar entradas para visitar los volcanes?

El acceso a los senderos es libre, aunque algunos aparcamientos, como el de la Fageda d’en Jordà, son de pago y conviene reservar plaza con antelación en fines de semana de temporada alta.

¿Qué pueblo de la Garrotxa es mejor visitar si solo hay tiempo para uno?

Besalú es la opción más completa a nivel monumental, pero si buscas un ambiente más tranquilo y auténtico, Santa Pau suele dejar mejor recuerdo entre quienes ya han estado en los dos.

¿Qué zonas de la Garrotxa suelen pasar desapercibidas?

Pueblos como Sant Joan les Fonts o Hostalets d’en Bas quedan casi siempre fuera del itinerario habitual, a pesar de tener un patrimonio y un paisaje muy interesantes. Si ya conoces Besalú o Santa Pau y quieres algo distinto, son una parada que rara vez decepciona.

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