Cangas de Onís es, sin exageración, uno de los destinos más completos del norte de España. En apenas unos kilómetros cuadrados conviven un puente medieval con una cruz colgante que sale en todas las postales, el santuario más visitado de Asturias, dos lagos de montaña de postal y la puerta de entrada al Parque Nacional de los Picos de Europa.
Guía del viaje
Si llevas tiempo pensando en escaparte al Oriente de Asturias y no sabes por dónde empezar, esta guía lo resuelve todo: qué ver en Cangas de Onís, cómo organizarte para subir a los Lagos sin perder el día en una cola, dónde comer bien y en qué época merece más la pena ir. Todo lo que necesitas para que el viaje salga redondo.
La villa tiene además un peso histórico que no conviene ignorar. Fue la primera capital del Reino de Asturias en el siglo VIII, cuando Don Pelayo ganó la batalla de Covadonga y plantó la semilla de la Reconquista. No es un dato de relleno: ese episodio explica por qué Covadonga, a solo diez kilómetros, tiene la dimensión casi sagrada que tiene hoy para muchos españoles. Entender ese contexto hace que el viaje tenga más sentido y que los sitios que visites te digan algo más.
Qué ver en Cangas de Onís
El centro de Cangas de Onís es compacto y perfectamente caminable. Se puede recorrer en una mañana sin prisa, lo cual deja el resto del día libre para los alrededores. Aquí van los puntos que no te puedes saltar.
El Puente Romano y la Cruz de la Victoria
El Puente Romano de Cangas de Onís es probablemente la imagen más reproducida de toda Asturias y, una vez que lo ves en persona, entiendes por qué. Aunque su nombre genera confusión, el puente no es romano: se construyó en la Edad Media, posiblemente sobre cimientos anteriores, y su arco central ojival es de estilo gótico. Pero el apodo se quedó y ya nadie lo cambia.

Lo que lo hace especial es la réplica de la Cruz de la Victoria que cuelga del arco principal. El original está en la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo, pero la reproducción que pende sobre el río Sella funciona a la perfección como elemento visual. El puente salva el río en un punto en que el entorno verde de los prados asturianos lo enmarca de manera natural, y si vas en otoño, los tonos cobrizos de la vegetación son increíbles.
La mejor hora para fotografiarlo es al atardecer, cuando la iluminación artificial lo baña desde abajo y el cielo empieza a coger color. Si además el día estuvo despejado, el reflejo en el agua puede ser perfecto. Para verlo desde el ángulo clásico, baja hasta la orilla izquierda del Sella siguiendo los carteles que señalan el «Mirador del Puente». Merece los cinco minutos extra de caminata.
La iglesia de la Asunción y la estatua de Don Pelayo
A pocos metros del puente encontrarás la iglesia de la Asunción, un templo de origen románico que ha sido modificado a lo largo de los siglos pero conserva elementos medievales en su estructura. Su torre es reconocible desde casi cualquier punto del centro histórico.

Justo en la plaza central de la villa está la estatua de Don Pelayo, el rey visigodo al que Asturias venera como fundador del reino cristiano que resistió la invasión musulmana. Es una escultura austera, sin estridencias, pero con una presencia que encaja bien con el espíritu de la zona. Si viajas con niños, es un buen momento para contarles la historia de una manera que no suene a libro de texto.
El mercado dominical de Cangas de Onís
Si tu visita cae en domingo, tienes un plan extra. El mercado semanal de Cangas de Onís lleva celebrándose siglos en la plaza del Ayuntamiento y es uno de los más auténticos del Oriente de Asturias. Aquí los productores locales venden quesos artesanos (el Gamoneu en particular aparece en varios puestos), miel de la zona, embutidos, frutas de temporada y artesanía.
No es un mercado pensado para turistas, sino para vecinos, y eso lo hace más interesante. Llega antes de las diez si quieres ver los mejores productos antes de que se agoten. Es también un momento estupendo para comprar algún queso que llevar de vuelta a casa, siempre que viajes con nevera portátil o en coche.
Qué ver en los alrededores de Cangas de Onís
A diez kilómetros de Cangas de Onís empieza uno de los recorridos más cargados de historia y naturaleza de España. Primero el Santuario, luego los Lagos: esa es la secuencia lógica.
El Santuario de Covadonga: la Santa Cueva y la basílica
El Santuario de Covadonga ocupa un lugar único en el imaginario colectivo español. Aquí, según la tradición, Don Pelayo derrotó a las tropas omeyas en el año 722 y fundó el Reino de Asturias. La cueva natural en la ladera de la montaña (conocida como la Santa Cueva) alberga la imagen de la Santina, la Virgen de Covadonga, que es la patrona de Asturias.

Dentro de la cueva también está la tumba del propio Don Pelayo, lo cual da al lugar una dimensión histórica que va más allá de lo meramente religioso. La visita es gratuita y se puede hacer sin horario fijo, aunque en temporada alta las colas para entrar a la cueva pueden alargarse.
La basílica neorrománica que domina la explanada principal se construyó entre 1877 y 1901, y su color rosado contrasta de manera espectacular con el verde de la montaña que la rodea. El conjunto arquitectónico (la basílica, el colegio de los escolapios y la cascada que cae junto a la cueva) crea una estampa que merece tiempo. Lo ideal es llegar pronto por la mañana para evitar las aglomeraciones y poder hacer fotos con el lugar relativamente tranquilo.
Los Lagos de Covadonga (Enol y Ercina)
Los Lagos de Covadonga (el lago Enol y el lago Ercina) son dos de los enclaves naturales más fotografiados de España. Situados a más de 1.000 metros de altitud dentro del Parque Nacional de los Picos de Europa, ofrecen vistas espectaculares tanto de los lagos en sí como de las cumbres que los rodean. El problema es que su popularidad ha generado un cuello de botella logístico que conviene conocer antes de ir.

La carretera de acceso a los Lagos está restringida al tráfico privado durante los fines de semana y festivos de temporada alta (que en la práctica abarca de Semana Santa a finales de octubre). El sistema de acceso varía ligeramente cada año, pero funciona así: el coche se deja en los aparcamientos habilitados en Cangas de Onís o en el área próxima al Santuario de Covadonga, y desde allí se toma un autobús lanzadera del Plan de Acceso a los Lagos.
Algunos consejos concretos para no tener sustos:
La reserva de plaza en el autobús es obligatoria en temporada alta y se hace online a través del sistema oficial del Parque Nacional. No dejes la reserva para el día anterior: en julio y agosto los autobuses se llenan con días de antelación. Si viajas entre semana en temporada media (mayo, junio, septiembre), la restricción puede no estar activa y podrías subir en coche, pero verifica siempre en la web del Parque antes de ir.
Una vez arriba, el paseo circular alrededor de los dos lagos dura entre hora y media y dos horas a ritmo tranquilo, y no requiere preparación técnica. Lleva ropa de abrigo aunque en el valle haga calor: arriba el viento puede sorprender. Y si tienes suerte con la luz de la mañana, la superficie del lago Enol con los Picos de fondo es una de las fotos de viaje más logradas que vas a hacer en tu vida.
Turismo activo y naturaleza en los Picos de Europa
Cangas de Onís es también una base perfecta para quienes viajan con ganas de moverse más allá de los miradores.
El descenso del Sella desde Cangas de Onís
El descenso en canoa o kayak del río Sella es una de las actividades más populares del norte de España. La versión más famosa es el Descenso Internacional del Sella, que se celebra en agosto y recorre el tramo entre Arriondas y Ribadesella, pero hay múltiples empresas de aventura en Cangas de Onís que ofrecen el descenso durante todo el verano.

El recorrido clásico dura entre dos y cuatro horas dependiendo del tramo y del nivel del río, y no requiere experiencia previa. Es apto para familias con niños a partir de cierta edad (las empresas informan de los requisitos) y resulta una manera estupenda de ver el valle desde una perspectiva diferente. El río discurre entre bosques de ribera, prados y aldeas que parecen paradas en el tiempo. Si visitas en verano, reserva con al menos un día de antelación.
Rutas de senderismo cercanas (la Ruta del Cares y más)
La Ruta del Cares es posiblemente el sendero más famoso de la Cordillera Cantábrica. Recorre doce kilómetros de desfiladero entre Poncebos (en Asturias) y Caín (en León), con el río Cares al fondo de una garganta de vértigo. La ida y vuelta son 24 kilómetros, así que es una excursión de día completo. No es técnicamente difícil, pero sí larga: conviene llevar calzado cómodo, agua suficiente y algo de comida.

Desde Cangas también se accede a otras rutas más cortas y menos concurridas. El entorno del embalse del Tanes, el desfiladuro de los Beyos (que se recorre en parte por carretera pero tiene tramos de sendero espectaculares) o las rutas que rodean los propios Lagos son alternativas para quienes prefieren algo más tranquilo que el Cares en temporada alta.
Dónde comer y qué probar en Cangas de Onís
La cocina asturiana tiene una reputación merecidísima, y Cangas de Onís es uno de los mejores lugares para comprobarlo. Los restaurantes del centro ofrecen un equilibrio entre cocina tradicional y una oferta más moderna que aprovecha los productos locales.
Platos típicos que no te puedes perder
La fabada asturiana es el plato bandera de la región y merece un apartado propio. Se trata de un guiso de fabes (alubias blancas) con compango (chorizo, morcilla y lacón), contundente y sabroso como pocos. Es un plato de cuchara que pide comerlo a mediodía y sin prisa. Muchos restaurantes de Cangas de Onís la tienen en carta todo el año.

El cachopo es la otra gran referencia gastronómica asturiana: dos filetes de ternera empanados que esconden en su interior jamón y queso fundido. El tamaño es legendario y generalmente da para dos personas si no se pide más. Si es tu primera vez en Asturias, pedirlo al menos una vez es casi obligatorio.
Los tortos con picadillo son una opción más informal y perfecta para una comida ligera o un aperitivo contundente. Los tortos son una especie de tortitas de maíz que se sirven con picadillo de chorizo crudo, huevo frito o morcilla por encima. Se encuentran en la mayoría de sidrerías del centro.
Y hablando de sidrerías: en Asturias la sidra natural se escancia desde altura para oxigenarla, y asistir a ese ritual mientras tomas algo es parte de la experiencia. El escanciado requiere práctica, pero los camareros locales lo hacen con una habilidad que da gusto ver.
El queso de Gamoneu y el Cabrales
La zona de los Picos de Europa es cuna de dos de los quesos más valorados de España. El Queso de Cabrales es el más conocido internacionalmente: azul, curado en cuevas de los Picos y con un sabor intenso que no deja indiferente a nadie. Se elabora con leche de vaca, oveja y cabra y tiene Denominación de Origen Protegida.

El Queso de Gamoneu (o Gamonedo) es menos conocido fuera de Asturias pero, para muchos entendidos, está por encima incluso del Cabrales en complejidad. También azul, también de cueva, también con DOP, tiene una textura más ahumada y un sabor ligeramente más suave. En el mercado dominical de Cangas de Onís y en las tiendas de productos asturianos del centro puedes encontrar ambos. Compra una pieza pequeña de cada uno y compáralos: es una de las mejores inversiones gastronómicas del viaje.
Consejos prácticos para tu visita
¿Cuántos días se necesitan para ver Cangas de Onís?
Con dos días completos se puede ver lo esencial sin agobios. El primer día para el casco urbano de Cangas de Onís, el Santuario de Covadonga y los Lagos (o solo los Lagos si la subida se alarga). El segundo día para una actividad en la naturaleza (el Cares, el descenso del Sella o una ruta por los alrededores) y una comida larga con fabada incluida.
Si tienes tres días, el ritmo mejora notablemente y puedes añadir una excursión al desfiladero de los Beyos, una visita a alguno de los pequeños pueblos del concejo (Corao, Villanueva) o explorar la costa del Oriente de Asturias, que está a menos de media hora en coche.
Con un solo día es posible hacer una visita rápida si la logística está bien organizada (Puente Romano por la mañana temprano, Covadonga al mediodía, Lagos si hay plazas en el autobús), pero el resultado será una experiencia apresurada. Si puedes, quédate al menos una noche.
Mejor época para viajar y cómo moverse en Cangas de Onís
La mejor época para visitar Cangas de Onís depende de lo que busques. La primavera (mayo y junio) ofrece los prados más verdes, menos turistas que en verano y unos precios de alojamiento más razonables. El otoño (septiembre y octubre) tiene una luz espectacular y los colores del bosque son extraordinarios, aunque el tiempo es más imprevisible. El verano (julio y agosto) es la temporada alta por excelencia: más calor, más gente, precios más altos y la restricción de acceso a los Lagos completamente activa.

El invierno es viable si buscas tranquilidad absoluta, pero algunos servicios reducen horarios y la probabilidad de lluvia o niebla en los Lagos es alta.
Para moverse, el coche es casi imprescindible si quieres llegar a los Lagos en temporada baja o explorar los alrededores. En temporada alta, la estrategia más cómoda es aparcar en Cangas de Onís (hay aparcamientos en los accesos al pueblo) y usar la lanzadera oficial para los Lagos. Hay también autobuses que conectan Cangas con Oviedo y Gijón, pero para moverse por la zona de los Picos la movilidad propia es muy superior.
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El alojamiento en Cangas de Onís incluye hoteles de diversas categorías, casas rurales en los alrededores y algunas opciones de apartamento turístico. En temporada alta, reservar con semanas o incluso meses de antelación no es exagerado: la demanda supera con frecuencia la oferta disponible.
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Un último consejo: si llevas cámara de fotos, carga bien la batería antes de cada salida. Entre el Puente Romano al atardecer, la basílica de Covadonga al amanecer y los Lagos con los Picos de fondo, vas a disparar más de lo que crees.
Tours y excursiones en Cangas de Onís

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En 2016 dejamos nuestra monótona vida y comenzamos a perseguir cascadas, atardeceres y vistas de todo el mundo. En este blog, compartimos historias y consejos de viajes favoritos.
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