Varsovia es esa ciudad europea que te sorprende cuando menos te lo esperas. La capital de Polonia no aparece en las primeras listas de destinos turísticos, pero créeme cuando te digo que eso es precisamente lo que la hace especial. Aquí no encontrarás hordas de turistas con palos selfie bloqueando cada esquina.
Lo que sí vas a descubrir es una metrópoli fascinante que literalmente resurgió de las cenizas tras la Segunda Guerra Mundial, reconstruyendo su casco antiguo piedra por piedra hasta conseguir que la UNESCO lo declarara Patrimonio de la Humanidad.
Varsovia en Polonia es un destino donde conviven edificios medievales meticulosamente reconstruidos con rascacielos soviéticos, bares hipster con restaurantes comunistas subsidiados, y museos de primera categoría con calles que todavía respiran el espíritu de la resistencia. Si buscas qué ver en Varsovia, prepárate para una experiencia que va mucho más allá de marcar casillas en una lista turística.
Qué ver en Varsovia

Aquí es donde la cosa se pone interesante. Varsovia no es una ciudad bonita al uso, es una ciudad con historia tatuada en cada esquina.
El Casco Antiguo
Stare Miasto es probablemente el símbolo más potente de la tenacidad polaca. Los nazis arrasaron el 85% de la ciudad durante la guerra, y los polacos se pusieron manos a la obra para reconstruir el casco antiguo piedra por piedra, usando fotografías, pinturas y planos antiguos como guía. El resultado fue tan impresionante que la UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad en 1980.

Empieza tu recorrido en la Plaza del Castillo Real (Plac Zamkowy), donde se encuentra el kilómetro cero de Varsovia. La Columna de Segismundo se alza en el centro, el monumento más antiguo de la ciudad, dedicado al rey que trasladó la capital desde Cracovia.
Desde aquí, camina hasta la Plaza del Mercado (Rynek Starego Miasta), el corazón palpitante del casco antiguo. Fachadas coloridas rodean la plaza donde músicos callejeros tocan, artistas venden sus obras y los restaurantes sacan sus terrazas al sol.
No te pierdas la Barbacana y las murallas defensivas, uno de los pocos elementos originales que sobrevivieron a la destrucción. Y si te interesa la ciencia, la casa natal de Marie Curie está en la calle Freta, a 10 minutos a pie de la Barbacana. La científica ganadora de dos premios Nobel nació aquí, y aunque la casa es pequeña, vale la pena la visita.
El Palacio de la Cultura y la Ciencia
Si el Casco Antiguo representa el pasado que Polonia quiere recordar, el Palacio de la Cultura y la Ciencia (PKiN) representa el pasado que no puede olvidar. Este monstruo de 230 metros de altura fue «regalo» de Stalin a Polonia en 1955, originalmente dedicado al dictador soviético.

Durante décadas, los varsovios lo odiaron con pasión. Lo llamaban «el cohete de Stalin» y había bromas sobre que el mejor lugar para verlo era desde su propia terraza, porque así no tenías que mirarlo. Con el tiempo, la percepción ha cambiado, y ahora es parte indiscutible del skyline de la ciudad.
La terraza panorámica a 114 metros de altura es una visita obligada. Las vistas son espectaculares y te dan una perspectiva perfecta de cómo conviven la Varsovia reconstruida y la Varsovia soviética en el mismo paisaje urbano. Dentro del edificio hay teatros, museos y hasta salas de conciertos.
La Ruta Real y el Parque Łazienki
La Ruta Real es un paseo de 4 kilómetros que conecta la Plaza del Castillo con el Parque Łazienki, uno de esos lugares que te hacen olvidar que estás en medio de una capital europea. El parque es enorme, perfecto para pasear entre palacios neoclásicos, jardines cuidados y estanques donde los pavos reales campan a sus anchas.

Si te sobra energía y tiempo, puedes continuar hasta el Palacio de Wilanów, una de las tres residencias reales de Varsovia. Mi consejo: coge un autobús desde Łazienki. Son dos horas más de caminata que puedes ahorrarte para invertir en explorar el palacio con calma.
Barrio de Praga
Cruza el Vístula hacia Praga y descubrirás una cara completamente diferente de la ciudad. Aquí no hay reconstrucciones perfectas ni fachadas restauradas. Lo que hay son edificios con historia real, fachadas desgastadas que sobrevivieron a la guerra, arte urbano, músicos tocando en esquinas y un ambiente que se siente genuino.
El Soho Factory es un espacio cultural alternativo instalado en una antigua fábrica, mientras que el Museo del Neón te sumerge en la estética visual de la era comunista a través de letreros luminosos rescatados de toda Polonia. Es kitsch, nostálgico y absolutamente fascinante.
Museos que cuentan historias necesarias
Varsovia tiene museos de primer nivel que van mucho más allá de colecciones polvorientas. Son espacios que te ayudan a entender por qué esta ciudad es como es.
Museo del Levantamiento de Varsovia

Este museo te golpea emocionalmente desde que entras. Está dedicado al Levantamiento de 1944, cuando los ciudadanos de Varsovia se rebelaron contra la ocupación nazi durante 63 días. La revuelta fracasó, los nazis arrasaron la ciudad como represalia, y murieron cerca de 200,000 civiles.
El museo usa objetos personales, testimonios en video, recreaciones sonoras y documentos históricos para contar la historia. No es una visita fácil, pero es absolutamente necesaria para entender Varsovia. Las audioguías están disponibles en español.
POLIN: Museo de la Historia de los Judíos Polacos
POLIN no es solo un museo del Holocausto, aunque evidentemente aborda ese horror (Web oficial). Es un centro dedicado a contar mil años de historia judía en Polonia, desde la llegada de las primeras comunidades hasta la actualidad. El edificio se encuentra en el lugar exacto donde estuvo el gueto de Varsovia durante la ocupación nazi.
La exposición permanente es impresionante, dividida en ocho galerías temáticas que recorren desde la Edad Media hasta el siglo XXI. Puedes contratar guías en español o usar audioguías. Si te interesa profundizar más, hay free tours por el antiguo barrio judío o excursiones más largas a lugares como Treblinka o Auschwitz-Birkenau desde Varsovia.
El Castillo Real
Funciona más como museo que como castillo. Las colecciones abarcan desde la Edad Media hasta el presente, con pinturas, mobiliario histórico y documentos que narran la historia polaca. La entrada cuesta unos 5 euros y está abierto de martes a domingo de 10:00 a 17:00.
Otros museos que merecen tu tiempo
El Museo Polaco del Vodka ofrece visitas con degustación incluida, perfectas para entender por qué el vodka es casi una religión nacional. Y si eres fan de Marie Curie, su casa natal tiene una pequeña exposición sobre su vida y trabajo.
La ruta de Chopin
Frédéric Chopin es el hijo más ilustre de Varsovia, y la ciudad lo celebra con una ruta musical de 7 paradas marcadas por quince bancos musicales que reproducen fragmentos de sus composiciones cuando presionas un botón.
La ruta incluye el Palacio Czapski, donde vivió Chopin antes de abandonar Polonia para siempre a los 20 años, y el Palacio Kazimierzowski, donde estudió en el liceo. Si visitas Varsovia en verano, los domingos hay conciertos gratuitos de piano en el Parque Łazienki dedicados a su música.
Para los fans incondicionales, existe la excursión a Żelazowa Wola, el pueblo natal de Chopin a las afueras de Varsovia, donde se conserva la casa donde nació convertida en museo.
Prepara tu viaje a Varsovia
Organizar un viaje a Warszawa (como la llaman los locales) requiere un poco más de planificación que tu típica escapada europea, especialmente porque Polonia baila al ritmo de su propia moneda.
El tema del dinero
Olvídate del euro. Polonia tiene su propia moneda, el zloty (PLN), y esto puede complicarte la vida si no vas preparado. Los cajeros tradicionales y las casas de cambio del aeropuerto te van a clavar comisiones que harían llorar a tu cuenta bancaria.

La jugada inteligente es usar tarjetas fintech como Revolut o N26. Con Revolut puedes sacar hasta 200€ al mes sin comisiones en su plan gratuito, y comprar en moneda extranjera hasta 1000€ de lunes a viernes sin coste adicional. N26, especialmente en sus planes premium, te permite retirar dinero en moneda extranjera sin comisiones, mientras que el plan básico solo cobra un 1.7%. Combinar ambas tarjetas te da un margen de maniobra considerable para no dejar medio presupuesto en tasas de cambio.
Si prefieres llevar efectivo, trae euros y cambia solo una cantidad pequeña en el aeropuerto para emergencias. Una vez en la ciudad, busca las casas de cambio llamadas kantors, que ofrecen tipos de cambio mucho mejores.
Cómo llegar sin complicaciones
Desde España tienes vuelos directos con LOT, la aerolínea polaca, tanto desde Madrid como Barcelona. Los precios suelen ser competitivos, especialmente si reservas con antelación. Una vez aterrices, tienes varias opciones para llegar al centro: el tren rápido que te planta en la estación central en menos de media hora, autobuses urbanos que salen cada 15 minutos, o servicios como Uber y Bolt que funcionan de maravilla y suelen ser más económicos que los taxis tradicionales.
Documentación y seguros
Aunque seas ciudadano europeo y no necesites visado, nunca viajes sin seguro. Algunas tarjetas premium incluyen coberturas básicas (Revolut Metal, N26 You), pero evalúa si necesitas una póliza específica que cubra imprevistos médicos más serios. Polonia está en la UE, pero eso no significa que quieras acabar navegando el sistema sanitario polaco sin respaldo.
Comer en Varsovia
La gastronomía polaca es contundente, reconfortante y más variada de lo que imaginas. Olvídate de ensaladas: aquí se come de verdad.
Platos que no puedes perderte
Los pierogi son sagrados. Estas empanadillas pueden ir rellenas de queso, carne, champiñones, col, o incluso dulces con frutas. Las hacen fritas o cocidas al vapor, y las encuentras en cualquier restaurante polaco.

El kotlet schabowy es la versión polaca de la milanesa: una chuleta de cerdo empanada y frita, servida con patatas y col. El żurek es una sopa agria servida dentro de un pan ahuecado que te calienta el alma en días fríos. El bigos (guiso de cazador) mezcla col fermentada con varios tipos de carne. Y los gołąbki son rollos de repollo rellenos de arroz y carne en salsa de tomate.
Para el postre, la wuzetka es un bizcocho de chocolate relleno de nata que te hará olvidar cualquier dieta.
Bar mleczny
Los milk bars son reliquias del comunismo que todavía funcionan. Son comedores populares subsidiados por el gobierno donde sirven comida casera polaca a precios ridículamente bajos. No esperes manteles ni menús en inglés, pero la experiencia es auténtica al 100%.
El Bar Prasowy es el más antiguo de la ciudad, funcionando desde 1956. Está cerca del centro y es perfecto para comer pierogi, żurek o cualquier plato tradicional por menos de 5 euros. El ambiente es de cafetería de barrio, con locales haciendo cola para comer su menú del día.
Restaurantes tradicionales con más estilo
Si quieres una experiencia gastronómica más formal, Restauracja Różana sirve cocina polaca tradicional de calidad en un entorno elegante cerca del centro. También hay cadenas de restaurantes especializados en pierogi que ofrecen buena calidad a precios razonables, perfectos para probar variedad sin arruinarte.
Vida nocturna
Varsovia tiene una vida nocturna que se adapta a las estaciones como camaleón.
Verano en el Vístula
Cuando hace calor, la fiesta se traslada a la ribera del río. El Bulwar Flotylli Wiślanej se llena de bares al aire libre y discotecas. La Playa Music Bar es especialmente popular los fines de semana, con DJs pinchando salsa, bachata y kizomba hasta el amanecer.
Clubs y pubs en el centro
Para ambiente de club más tradicional, las calles Mazowiecka, Nowogrodzka, Parkingowa y Kredytowa concentran la mayoría de locales con música en directo, jazz o hits comerciales. Los estudiantes universitarios se reúnen en los «Pabellones» de Nowy Świat 22/28.
Sky bars para presumir en Instagram
Si quieres vistas espectaculares con tu cóctel, tienes varias opciones. El Panorama Sky Bar es el más alto de Polonia. The Roof ofrece vistas del skyline. Y Level 27 es un club nocturno que fue incluido entre los 50 bares más interesantes de Europa, perfecto para ver amanecer con Varsovia de fondo.
Dónde dormir en Varsovia
La elección del barrio donde te alojes va a marcar completamente tu experiencia en la ciudad. Varsovia está dividida en zonas con personalidades muy diferentes, y elegir bien puede ahorrarte tiempo y dinero.
Stare Miasto: durmiendo entre postales
El Casco Antiguo de Varsovia es la postal perfecta. Calles empedradas, fachadas de colores pastel, y la sensación de estar caminando por un decorado de película. Es ideal si viajas con niños o tienes solo un par de días, porque tendrás el Castillo Real, la Plaza del Mercado y la Barbacana a tiro de piedra.
Eso sí, paga por el privilegio. Los hoteles aquí son caros y durante temporada alta el ruido puede ser considerable. Sitios como el Hotel Verte o el Bristol son opciones de lujo, mientras que los apartamentos en la calle Piekarska ofrecen algo más de autenticidad sin renunciar a la ubicación.
Śródmieście: el centro neurálgico
Este es el corazón práctico de la ciudad. Cerca de la Estación Central y del Palacio de la Cultura y la Ciencia, es perfecto si quieres estar bien conectado con toda Varsovia. Aquí encuentras un equilibrio entre precio y ubicación, con opciones de gama media-alta como el Novotel Warszawa Centrum o el InterContinental.
Wola: modernidad sin arruinarte
Wola es el distrito que ha pasado de zona industrial a barrio moderno en tiempo récord. Aquí están construyendo hoteles nuevos que ofrecen mejor relación calidad-precio que el centro histórico. Está el Museo del Alzamiento de Varsovia a un paso, lo que lo convierte en una zona interesante para quien quiera profundizar en la historia de la resistencia polaca.
Hoteles como The Westin Warsaw, Ibis Styles o GO Apartments son apuestas seguras. Necesitarás coger transporte para llegar al casco antiguo, pero son solo 10-15 minutos en metro o tranvía.
Praga: la cara alternativa y auténtica
Cruza el río Vístula y llegarás a Praga, el barrio que conserva ese aire soviético sin barnizar que da personalidad. Aquí es donde vive la gente de verdad, donde los artistas tienen sus estudios y donde los precios todavía no se han disparado por el turismo.
Dividido en Praga Północ (norte) y Południe (sur), este barrio es tu opción si buscas autenticidad y presupuesto ajustado. El Soho Factory, el Museo del Neón y el mercado Rózycki le dan un carácter cultural interesante. Y contrario a lo que puedas pensar, no está tan lejos: desde la Plaza del Castillo hasta Praga hay apenas 15 minutos caminando cruzando el río.
Moviéndote por la ciudad: transporte público que funciona
El sistema de transporte de Varsovia es de esos que restauran tu fe en el transporte público europeo. Metro, tranvía y autobús funcionan integrados, son puntuales, limpios y económicos.
El sistema integrado WTP
Puedes planificar tus rutas usando jakdojade.pl o la web oficial wtp.waw.pl. Los billetes son válidos para los tres medios de transporte, lo que simplifica bastante las cosas. Un detalle importante: dentro de los vehículos solo aceptan tarjeta o la cantidad exacta en efectivo, así que no cuentes con que el conductor te dé cambio.
Tipos de billetes que realmente te interesan
El billete normal de 75 minutos cuesta 4,40 zł (unos 1,20 dólares), suficiente para la mayoría de desplazamientos turísticos. Pero si vas a moverte mucho, te interesa más el billete de 24 horas por 15 zł o el de 72 horas por 36 zł.
Mi favorito es el billete de fin de semana: por 24 zł tienes transporte ilimitado desde el viernes a las 19:00 hasta el lunes a las 8:00. Es un chollo si planificas bien tu escapada. Los mayores de 70 años y menores de 7 años viajan gratis, por cierto.
Recuerda validar siempre tu billete cuando subas al vehículo. Los inspectores existen y no tienen sentido del humor con los turistas despistados.
Taxis y alternativas
Uber y Bolt funcionan perfectamente y suelen ser más baratos que los taxis tradicionales. Útiles para moverte con equipaje o cuando llegas tarde a algún sitio.
Excursiones desde Varsovia
Si tienes días extra, Varsovia es buena base para explorar otros lugares importantes de Polonia.
Treblinka y la memoria del Holocausto
Treblinka fue uno de los campos de exterminio nazis más mortíferos, a menos de dos horas de Varsovia. Es una excursión dura emocionalmente pero importante para entender la magnitud del horror. También puedes visitar Lublin combinado con Majdanek en el mismo día.
Auschwitz-Birkenau está más lejos (mejor desde Cracovia), pero hay tours organizados desde Varsovia si es tu única oportunidad de visitarlo.
Opciones más ligeras
Żelazowa Wola, el pueblo natal de Chopin, es perfecto para complementar la ruta musical. El Parque Nacional de Białowieża es para amantes de la naturaleza, con el último bosque primario de Europa. Y la Guarida del Lobo, el cuartel general de Hitler durante la guerra, tiene interés histórico-militar.
Cracovia es técnicamente visitable en un día desde Varsovia, pero vas a pasarte más tiempo en el tren que explorando la ciudad. Si quieres ver Cracovia de verdad, dedícale al menos dos días.
Consejos finales para exprimir Varsovia
Varsovia no es Praga ni Budapest. No tiene ese encanto de postal permanente, pero tiene algo más valioso: una historia real que se siente en cada esquina. Es una ciudad que eligió reconstruirse, que convirtió símbolos de opresión en iconos culturales, y que mantiene viva la memoria sin convertirla en parque temático.
Planifica tu presupuesto usando tarjetas fintech para evitar comisiones absurdas. Aprovecha el transporte público, especialmente el billete de fin de semana. Come en milk bars para ahorrar y en restaurantes tradicionales para celebrar. Visita los museos históricos aunque sean duros, porque son necesarios. Cruza el Vístula hacia Praga para ver la cara auténtica de la ciudad. Y dedica tiempo a simplemente caminar sin rumbo por el Casco Antiguo, porque cada edificio reconstruido es un pequeño acto de resistencia.
La capital de Polonia no va a competir con París en romanticismo ni con Barcelona en arquitectura modernista. Pero te va a contar una historia de supervivencia, resiliencia y renovación que pocas ciudades europeas pueden igualar. Y eso, créeme, vale más que mil postales bonitas.
Tours y excursiones en Varsovia

Hola, soy Jota, ¡Gracias por visitar nuestro blog!
En 2016 dejamos nuestra monótona vida y comenzamos a perseguir cascadas, atardeceres y vistas de todo el mundo. En este blog, compartimos historias y consejos de viajes favoritos.
Queremos que todo el mundo pueda viajar a donde quiera, tan a menudo como quiera.