A ver, sé lo que estás pensando: «Irlanda… ¿con críos? Pero si solo hay cerveza, música triste y lluvia…». ¡Error! Descubrir Irlanda con niños es como abrir un libro de aventuras donde los castillos tienen pasadizos secretos, las ovejas te saludan al pasar y los duendes (según mi hijo de 5 años) «roban los calcetines perdidos».
¿Irlanda con niños en vacaciones?
¿Pensando en unas vacaciones en familia que salgan un poco de lo típico? Pues déjame decirte que Irlanda con niños es un planazo. Sí, sí, esa isla verde llena de leyendas, acantilados y ovejas puede ser la sorpresa del año para toda la familia.

Lo que más me gusta de Irlanda es que tiene ese “no sé qué” que te invita a tomártelo con calma. Nada de correr de un lado a otro como locos. Aquí se trata de disfrutar: pasear por castillos medio en ruinas que parecen salidos de una peli de dragones, recorrer senderos entre montañas cubiertas de niebla (ojo, no olvides el chubasquero) o asomarse a acantilados donde parece que el mundo se acaba. El famoso Anillo de Kerry es una pasada: pueblos de postal, playas escondidas y miradores que te dejan sin palabras. Y sí, también hay ovejas por todos lados 😄.
Las distancias no son tan largas, las ciudades son más tranquilas y manejables, y la gente es… bueno, encantadora. Tienen una forma de tratar a los niños que te hace sentir como en casa desde el primer momento. Dublín, por ejemplo, es súper accesible y tiene museos y parques ideales para pasar el día.
¿Y la comida? Sin complicaciones. Vale, puedes probar algún guiso irlandés (¡el estofado de ternera con Guinness no está nada mal!), pero también encontrarás platos que gustan a todos: pescado con patatas fritas, salchichas con puré, sopas calentitas… Vamos, que si vas a ver Irlanda con niños los peques no pasarán hambre.
Lo bonito de viajar a Irlanda en familia es que combina muchas cosas en un solo viaje: historia, paisajes de cuento, actividades al aire libre y ese ambiente tan relajado que te permite simplemente… disfrutar. Sin más.
Así que ya sabes, si estás buscando algo distinto a las típicas vacaciones de playa, dale una oportunidad a Irlanda. Te aseguro que te vas a enamorar —y los peques también.
Qué ver en Irlanda con niños
La Irlanda que conozco es acogedora para toda la familia, llena de una magia centenaria que espera ser descubierta. Podrás visitar Irlanda con niños y ver muchas cosas:
Acantilados de Moher
Vale, sí… puede que los acantilados de Moher sean el clásico cuando hablamos de qué ver en Irlanda, pero oye, ¡es por algo! Este lugar no solo es el destino más visitado del país, sino también uno de esos sitios que dejan huella. Y sí, también con niños.

Los niños, e incluso los adultos, disfrutarán aprendiendo sobre la historia de los acantilados de Moher y cómo se recolectaron los huevos de pájaros de las paredes de los acantilados.
Aunque al principio pueda parecer una parada demasiado “turística”, la realidad es que a los peques (y no tan peques) les suele impresionar un montón. Ese momento en que te acercas al borde y ves el océano rugiendo allá abajo… inolvidable. Eso sí, antes de lanzarte a caminar por los senderos con vistas de infarto, te recomiendo pasar por el Centro de Visitantes.
Dentro te espera la exposición Atlantic Edge, una experiencia súper visual e interactiva que explica cómo se formaron los acantilados, qué animales viven allí y muchas curiosidades más. Ideal para que los niños se enganchen al sitio antes de salir a la aventura. Además, es perfecto si el tiempo no acompaña mucho (que en Irlanda, ya sabes, el clima va un poco a su bola…).
Killarney
Si estás organizando un viaje por Irlanda con niños, apunta este nombre en mayúsculas: Killarney. Esta ciudad es todo un clásico en las rutas turísticas del país —y con razón. No solo es encantadora, sino que está estratégicamente situada para montones de excursiones chulas por la zona.
Lo que hace especial a Killarney es que, nada más salir del centro (literal, puedes ir andando), ya te plantas en pleno Parque Nacional de Killarney. Un paraíso verde con lagos, senderos infinitos y rincones que parecen sacados de un cuento celta. Allí puedes explorar el castillo de Ross, pasear por la misteriosa abadía de Muckross o visitar las granjas tradicionales, una opción genial para que los peques vean animales y aprendan cómo se vivía en la Irlanda rural.
Hay rutas para caminar o andar en bici, tanto si vas con niños pequeños como si sois más aventureros. Y si el cuerpo pide descanso, siempre está la opción de subirse a un carruaje tirado por caballos (sí, como en las pelis). 🚶♀️🚴♂️
Desde Killarney puedes hacer excursiones de un día a lugares espectaculares como el Gap of Dunloe, con sus paisajes dramáticos y su ruta escénica, o la península de Beara, mucho menos masificada que otras zonas pero igual de bonita.
Y cuando cae la tarde, nada mejor que dejarse llevar por el ambiente de Killarney: tiendecitas con encanto, restaurantes para todos los gustos (sí, también con menús pensados para niños), y pubs con música tradicional en directo. Lo difícil es no quedarse más días…
Lough Gur / Ballyhoura
Si buscas algo diferente para tu viaje por Irlanda con niños, apunta este lugar: Lough Gur. Está al sur de la ciudad de Limerick y, aunque no aparece en todos los itinerarios turísticos, es uno de esos rincones que parecen sacados de un cuento. El paisaje tiene algo mágico, casi como un cuento de hadas, que atrapa tanto a grandes como a pequeños.
Aquí encontrarás el círculo de piedra más grande de Irlanda, ruinas de castillos escondidas entre la vegetación, y hasta la entrada a la supuesta tierra de las hadas. Es un sitio perfecto para pasar el día explorando, sin prisas y dejando que la imaginación haga su parte.
Además, Lough Gur forma parte de la región de Ballyhoura, una zona ideal para los amantes de la naturaleza, que cubre gran parte del condado de Limerick y el norte del condado de Cork. Aquí hay rutas de senderismo, caminos para bicicletas de montaña y un ambiente auténtico, poco masificado.
Un plan perfecto para familias es visitar el único santuario de burros de Irlanda, que además es gratuito y siempre deja una sonrisa en los más pequeños. Y si queréis probar algo nuevo, muchas casas de senderismo en la zona ofrecen experiencias culturales, como clases de baile irlandés o talleres para tocar instrumentos tradicionales como el bodhrán o el famoso silbato irlandés. Sin duda, una escapada que mezcla historia, naturaleza y cultura de una forma muy especial.
Abadía de Kylemore
La imagen de la abadía de Kylemore, enclavada entre montañas y reflejada en un lago de postal, suele ser uno de esos motivos que convencen a muchos adultos de hacer las maletas rumbo a Irlanda.

Pero lo que pocos saben es que sus alrededores también son un auténtico paraíso para quienes viajan por Irlanda con niños. Los senderos que recorren el terreno esconden zonas de juego integradas en la naturaleza, ideales para que los más pequeños se suelten, corran y descubran sin parar.
Mientras los adultos pasean entre los jardines victorianos amurallados, con sus flores perfectamente cuidadas y senderos simétricos, los niños ven un enorme patio de recreo al aire libre. Los jardineros, siempre dispuestos a charlar, no dudan en explicar curiosidades o responder preguntas, lo que convierte la visita en algo muy enriquecedor para todos.
Y si necesitas una pausa, la tienda de té es el sitio perfecto para recargar energías con un café o un trozo de chocolate. Para los que buscan algo más movido, existe la opción de hacer rutas de montaña que parten desde detrás de la abadía. No son precisamente un paseo suave, pero si te animas, las vistas desde arriba son sencillamente espectaculares.
Península de Dingle
A menudo eclipsada por la fama del Anillo de Kerry, la península de Dingle es uno de esos lugares que sorprenden, especialmente si viajas por Irlanda con niños. La pequeña ciudad de Dingle tiene un encanto especial, y durante años fue famosa por su delfín residente, Fungie, que se convirtió casi en una celebridad local.
Aunque ya no está, la bahía sigue siendo preciosa y el acuario oceánico que se encuentra justo al lado es una parada ideal para familias, con tanques interactivos y fauna marina del Atlántico que mantiene a los peques entretenidos durante horas. Recorrer la península en coche es una aventura en sí misma. El camino serpentea entre paisajes espectaculares y va revelando joyas como antiguos fuertes de la Edad de Piedra, las famosas chozas de colmena y el enigmático Oratorio de Gallarus, una pequeña iglesia de piedra que ha resistido siglos de viento y lluvia.
Las vistas, eso sí, no tienen nada que envidiar a las del Anillo de Kerry. Otro detalle que hace especial esta zona es que forma parte del Gaeltacht, donde el irlandés (gaélico) sigue siendo la lengua del día a día. Es muy probable que escuches conversaciones o señales en este idioma, lo que añade un toque cultural único a la experiencia.
La península de Dingle combina historia, naturaleza y cultura viva, lo que la convierte en una opción fantástica para quienes quieran descubrir una Irlanda menos conocida pero igual de fascinante en un viaje con niños.
🚩 Excursión a la península de Dingle
Calzada del gigante
¿A quién le vas a creer: a los científicos, que aseguran que la Calzada del Gigante se formó tras una erupción volcánica submarina hace millones de años, o a la leyenda irlandesa que cuenta que fue obra del gigante Finn McCool, que la construyó piedra a piedra para llegar hasta Escocia?

Después de recorrer este paisaje tan surrealista, con miles de columnas de basalto perfectamente encajadas unas con otras a lo largo de la costa de Antrim, muchos acaban inclinándose por la historia del gigante. Y si vas por Irlanda con niños, ya te digo yo que ellos lo tienen clarísimo: esto es pura magia.
Pero la aventura no termina ahí. La ruta costera de Antrim, que serpentea junto al mar por caminos estrechos y escénicos, es una de las más espectaculares de Irlanda del Norte. Conduce por tramos donde el océano parece colarse entre las curvas del asfalto, y cada parada ofrece una postal diferente.
Uno de los puntos más impactantes del trayecto son las ruinas del castillo de Dunluce, colgadas al borde de un acantilado, que parecen desafiar al tiempo y al viento. Y si te gusta un poco de adrenalina, atrévete a cruzar el famoso puente de cuerda Carrick-a-Rede, suspendido entre dos acantilados a 30 metros sobre el mar.
No es apto para miedosos, pero las vistas desde allí son absolutamente alucinantes. En resumen, esta zona del norte de Irlanda es una mezcla perfecta de naturaleza, mitos, emoción y paisajes que se quedan grabados para siempre.
Lough Boora Parklands
Lo que antes fue una enorme zona dedicada a la extracción de turba, hoy es un espacio natural lleno de vida y creatividad: los Lough Boora Parklands se han transformado en uno de esos lugares que sorprenden, sobre todo si viajas por Irlanda con niños. Es una mezcla curiosa y encantadora de naturaleza, arte al aire libre y tranquilidad.
A lo largo de los senderos, perfectamente adaptados para caminatas suaves o paseos en bici, se esconden esculturas gigantes y estructuras artísticas que parecen sacadas de otro planeta. A los peques les encanta ir descubriéndolas como si fueran parte de una búsqueda del tesoro.
Además, no olvides llevar un poco de pan (del de verdad, no industrial) para alimentar a los patos y gansos que viven en los lagos del parque. Es un plan sencillo, pero funciona como magia con los niños. Y si vas en bici, los caminos son amplios y seguros, ideales para una tarde tranquila al aire libre.
Lough Boora es un gran ejemplo de cómo un paisaje industrial puede convertirse en un lugar lleno de belleza, ideal para conectar con la naturaleza y dejar que los niños exploren a su ritmo.
Clifden / Sky Road
Aunque quizás no sea tan famoso como el Antrim Coast Road, el Sky Road cerca de Clifden tiene vistas que te dejarán sin aliento. El trayecto tiene momentos emocionantes en los que parece que el camino va a caer directamente al océano, ya que el acantilado parece abrazar el Atlántico. Pero no te preocupes, el camino se ensancha en varios puntos, ofreciéndote lugares perfectos para hacer una parada y simplemente disfrutar de la espectacularidad del paisaje, que parece sacado de un sueño.
El pueblo de Clifden, conocido como la capital de Connemara, es un sitio pintoresco con su mezcla de tiendas coloridas y pubs acogedores. Y si te apetece una noche animada, aquí puedes bailar al ritmo de la música tradicional irlandesa en alguno de los pubs del centro, ¡y no te preocupes! Los niños son más que bienvenidos.
Si prefieres algo más tranquilo, las playas de Mannin Bay son el sitio ideal para ir a buscar conchas o vidrio marino, una actividad que siempre encanta a los más pequeños. En definitiva, Clifden es un destino donde se mezclan paisajes impresionantes, cultura irlandesa y actividades perfectas para toda la familia.
Castillo de Bunratty
El castillo de Bunratty es, sin duda, una de las joyas más impresionantes de Irlanda, y lo mejor es que no es solo el castillo en sí lo que lo hace especial, sino todo lo que lo rodea. Es una de las casas en torre mejor conservadas del país, y está situado en un parque donde el ambiente irlandés tradicional cobra vida.

Aquí puedes pasear entre cabañas típicas, descubrir un pequeño pueblo con tiendas llenas de recuerdos únicos y, por supuesto, relajarte en un pub pintoresco que sirve las mejores pintas de Guinness.
Si decides explorar los jardines, te encontrarás con un precioso jardín amurallado, una pocilga auténtica, varios animales que viven en el lugar y, para los más pequeños, una zona de juegos que incluye un castillo de madera donde pueden jugar a ser pequeños caballeros y princesas.
Lo más divertido es que el castillo de Bunratty no solo lo puedes recorrer por dentro y por fuera, sino que por la noche ofrece un banquete medieval que te transporta al pasado con una cena llena de historia, música y, por supuesto, comida tradicional irlandesa.
Para las familias con niños pequeños, una alternativa estupenda es la Noche Tradicional Irlandesa, una experiencia cargada de música, baile y mucha diversión (en irlandés, crack, que significa algo así como «diversión y entretenimiento»). Sin duda, un plan perfecto para disfrutar de la cultura local mientras los peques se lo pasan en grande.
Phoenix Park / Dublin Zoo
Dublín es una ciudad que muchos visitan por primera vez y, aunque es famosa por sus pubs y ambiente animado, también tiene mucho que ofrecer a las familias que viajan con niños. Uno de los lugares perfectos para disfrutar de un día al aire libre es el Phoenix Park, un espacio enorme de más de 1700 acres que, originalmente, fue un parque de ciervos real.
Hoy en día, el parque sigue siendo hogar de una gran cantidad de ciervos y otros animales salvajes, lo que convierte cada paseo en una mini aventura. Los niños se divierten buscando a los ciervos mientras exploran los senderos a pie o en bicicleta.
Dentro del parque también está el Zoo de Dublín, uno de los zoológicos más antiguos de Europa, que es ideal para un día de descubrimiento con los pequeños. Además, si necesitas un descanso, hay parques infantiles, un precioso jardín de flores y varias tiendas de té donde puedes relajarte y disfrutar de una buena taza mientras los niños juegan.
Phoenix Park es, sin lugar a dudas, un refugio de calma y naturaleza en medio de la vibrante Dublín, un lugar donde tanto grandes como pequeños pueden desconectar del bullicio de la ciudad.
Más allá de Dublín
Recuerda, Irlanda no solo es Dublín, aquí os dejamos más sitios chulos:
Anillo de Kerry
El Anillo de Kerry es uno de esos destinos turísticos que mucha gente tiene en su lista, y aunque algunos intentan evitarlo por su popularidad, la verdad es que tiene una razón de ser.

Este recorrido está lleno de pueblos irlandeses pintorescos, miradores espectaculares y playas escondidas que se encuentran bajo los imponentes acantilados. ¡Es un paisaje impresionante que no te puedes perder!
Si decides hacerlo, te recomiendo que te pongas al volante y disfrutes del viaje a tu propio ritmo. La clave es hacer paradas frecuentes para disfrutar de las vistas y explorar cada rincón que te atraiga. Killarney es una excelente base para tu aventura, y desde allí podrás dedicar al menos un día a explorar el Parque Nacional de Killarney, un lugar lleno de senderos, lagos y paisajes que te dejarán sin aliento.
Sin duda, este recorrido te ofrece una mezcla perfecta de naturaleza, cultura y ese aire irlandés único que hace que cualquier visita sea memorable.
West Cork
West Cork es uno de esos lugares que enamora a primera vista, con sus paisajes naturales impresionantes que parecen sacados de una postal. Si buscas un pueblo que capture toda la esencia de la región, Schull es sin duda uno de los más encantadores. Este pequeño rincón de Irlanda tiene un aire tranquilo y pintoresco que te invita a perderte en sus calles llenas de vida y colores.
Cuando estés por allí, no te pierdas la estación de señales de Mizen Head, un lugar donde podrás disfrutar de una caminata emocionante a lo largo de los acantilados, con vistas espectaculares del océano. Es un sitio ideal para los amantes de la naturaleza y para quienes buscan un poco de aventura.
Y, si prefieres algo más relajado, haz una parada en la playa de Barley Cove, famosa por su belleza y sus aguas cristalinas, perfecta para dar un paseo por la orilla y disfrutar de la calma. West Cork es simplemente un lugar donde cada rincón tiene algo que ofrecer, ¡una parada obligatoria en tu recorrido por Irlanda!
Ciudad de Galway
Las calles de Galway son un hervidero de vida, llenas de energía y con el toque juvenil de los estudiantes universitarios, aunque, a diferencia de la bulliciosa Dublín, tiene la sensación de una ciudad mucho más pequeña y acogedora.
Caminar por sus calles empedradas es un placer: puedes detenerte a escuchar la música en vivo que sale de cada rincón, disfrutar del bullicio y, por supuesto, probar algunos de los mejores mariscos que puedas imaginar. Aquí, el ambiente relajado se mezcla con una vibrante oferta cultural que te invita a quedarte a explorar cada rincón.
Si tienes más tiempo, no te pierdas la oportunidad de hacer una excursión a las Islas Aran, un lugar perfecto para escapar y disfrutar de la naturaleza salvaje de Irlanda.
Y, como recuerdo perfecto de tu visita, ¿por qué no regalarte uno de los icónicos suéteres de Galway? Son ideales para mantenerte abrigado y cómodo durante tu viaje, además de ser un detalle único de esta ciudad tan especial. Galway es un lugar que te envuelve con su encanto, ¡no te arrepentirás de visitarlo!
Connemara
Conducir por Connemara es como adentrarse en un paisaje sacado de un cuento, y sí, lo repetimos porque es verdad: ¡es impresionante!

Cada vuelta en la carretera te regala una vista más espectacular que la anterior. Y, al final de este viaje, encontrarás una verdadera joya: la abadía de Kylemore. Este castillo a orillas del Lough Pollacappul es simplemente increíble, y los niños se lo pasarán en grande explorando sus alrededores, sintiéndose como parte de una historia de princesas y caballeros.
Además de la abadía, la zona está llena de senderos boscosos que invitan a la aventura, perfectos para que los más pequeños corran y exploren. Y no te olvides de los jardines victorianos amurallados, que son un verdadero paraíso para los amantes de la naturaleza. Los jardines te inspirarán a sacar tu lado más verde, y con suerte, ¡te convertirás en el jardinero que siempre soñaste ser! Sin duda, un lugar donde la belleza natural y la historia se encuentran, haciendo que toda la familia disfrute al máximo de este rincón mágico de Irlanda.
Ciudades imprescindibles de Irlanda para ver con niños
Aquí tienes una lista con algunas de las principales ciudades de Irlanda y una breve explicación de cada una de ellas:
Dublín
La capital de Irlanda es una ciudad vibrante y llena de historia, cultura y entretenimiento, perfecta para visitar con niños. Podrás recorrer lugares icónicos como el Trinity College, donde los niños disfrutarán viendo el Libro de Kells, o explorar el Castillo de Dublín con sus impresionantes jardines.
Además, si te gusta la historia, no puedes perderte la Catedral de San Patricio. La vida nocturna es famosa, pero para las familias, Dublín tiene también muchas actividades para disfrutar en conjunto, como paseos en el Phoenix Park, que es ideal para un día de exploración al aire libre.
Cork
Cork es la segunda ciudad más grande de Irlanda y se encuentra en el suroeste del país. Esta ciudad es perfecta para familias que buscan historia y diversión. El Museo de Cork tiene exposiciones interactivas que pueden entusiasmar a los niños, mientras que el Castillo de Blackrock es un lugar fascinante para explorar. Además, el puerto histórico de Cork es un lugar ideal para pasear y disfrutar del aire fresco. La ciudad tiene un ambiente relajado que la convierte en un destino cómodo para los más pequeños.
Galway
Situada en la costa oeste de Irlanda, Galway es famosa por su ambiente bohemio, ideal para las familias que buscan un destino lleno de música y cultura. Los niños disfrutarán mucho explorando el Parque Nacional de Connemara, con sus paisajes impresionantes y amplios senderos donde pueden correr y jugar. También puedes visitar el Castillo de Lynch y pasear por las coloridas calles del centro. Durante todo el año, Galway organiza festivales y eventos que seguro harán la visita aún más especial para los más jóvenes.
Limerick
Limerick es una ciudad histórica llena de encanto para las familias. Los niños disfrutarán recorriendo el Castillo de King John, donde pueden aprender sobre la historia medieval de Irlanda de una manera divertida. La Catedral de San Juan es otro de los lugares interesantes para explorar. Además, Limerick tiene una gran oferta de restaurantes y pubs, muchos de los cuales son familiares y ofrecen menús especiales para los pequeños. Es un destino ideal para pasar un día o dos explorando su rica cultura.
Waterford
Waterford, la ciudad más antigua de Irlanda, es perfecta para sumergirse en la historia vikinga. Aquí, los niños pueden disfrutar del Museo Medieval de la Ciudad de Waterford, con exhibiciones interactivas que explican la historia de los vikingos de una forma muy entretenida.
La Catedral de Cristal es una de las principales atracciones de la ciudad y no solo impresiona a los adultos, ¡sino que también fascina a los más pequeños con su brillo y su historia! Además, Waterford es famosa por su cristal, así que los niños disfrutarán observando cómo se hacen las famosas piezas de cristal en las tiendas y talleres locales.
Cada una de estas ciudades de Irlanda tiene algo único que ofrecer a las familias. Ya sea explorando castillos medievales, disfrutando de la naturaleza o sumergiéndote en la historia, Irlanda con niños es una experiencia increíble que todos disfrutarán.
WOW: Vacaciones con niños por España
Consejo ecológico: Antes de reservar tu alojamiento, pregunta al anfitrión si tienen proyectos o iniciativas que promuevan la sostenibilidad. Si no tienen estas prácticas, puedes animarlos a implementarlas, ya sea contactándolos directamente o dejando sugerencias en las tarjetas de comentarios al hacer el check-out.
Planifica tu viaje a Irlanda
Planificar un viaje a Irlanda con niños puede ser una experiencia maravillosa para toda la familia. Aquí hay algunos consejos para ayudarte a planificar tu viaje:
¿Cuándo visitar Irlanda con niños?
Aunque muchos recomiendan visitar Europa en primavera o otoño para evitar las aglomeraciones, mi experiencia personal en Irlanda a principios de julio fue realmente fantástica. Al principio tenía dudas, especialmente si lo comparaba con los veranos tan concurridos de la costa mediterránea de España, pero en Irlanda en pleno verano, ¡se vivió una experiencia genial!

Es cierto que Dublín, al ser uno de los destinos más populares, tiene algo de aglomeración, pero no llega ni de lejos al caos de otras ciudades europeas como Madrid o Barcelona. Así que si viajas en verano, no te preocupes por la multitud, ¡Irlanda tiene ese toque tranquilo que hace que todo se disfrute mucho más!
Itinerario y planificación
Si te imaginas Irlanda pero el simple hecho de planear el viaje te estresa, ¡tengo una recomendación para ti! En vez de intentar recorrer cada rincón de la isla de prisa, dale espacio a la relajación. Después de todo, Irlanda con niños tiene su propio ritmo, y este es un lugar ideal para disfrutar a un paso tranquilo.
En lugar de estar corriendo de un sitio a otro, te propongo un enfoque mucho más relajado. Imagina recorrer paisajes majestuosos sin prisas, detenerte en pueblitos pintorescos donde los niños podrán jugar y explorar, y todo con la calidez irlandesa a cada paso.
Lo mejor es elegir algunos lugares clave que no puedes dejar de ver, y luego disfrutar del ambiente sin el agobio de una agenda apretada. Olvídate de carreras para llegar de Dublín a los acantilados de Moher en un solo día. En su lugar, tómate el tiempo para disfrutar.
Imagina esto:
- Senderos esmeralda por donde pasear tranquilos, inhalando la fresca brisa del océano.
- Relajarte junto a una chimenea crepitante en un acogedor pub tradicional irlandés.
- Disfrutar de una Guinness cremosa mientras escuchas música folclórica en vivo que invita a bailar y cantar con los niños.
- Contemplar la belleza serena de Connemara o los jardines amurallados de la Abadía de Kylemore, sin las multitudes de otros destinos turísticos.
Alojamiento en Irlanda con niños
Irlanda tiene una amplia variedad de opciones para alojarse, lo que te permitirá encontrar el lugar perfecto para ti y tu familia. Desde los clásicos Bed and Breakfast, que probablemente hayas visto en alguna película, hasta acogedoras casas rurales, cómodos hoteles de cadena, o incluso casas de vacaciones para alquilar.
Si viajas en pareja, la flexibilidad de decidir sobre la marcha es genial, y puedes recorrer el campo irlandés y elegir el pueblo en el que parar a descansar. Pero cuando viajas con niños, un poco de planificación previa puede ahorrarte muchos quebraderos de cabeza.
Piensa en las necesidades específicas de tu familia: tal vez necesites una cuna para el bebé, camas separadas para los niños más pequeños, o un espacio propio para los adolescentes.
Transporte en Irlanda con niños
¡Viajar a Irlanda con niños en coche es una aventura fantástica! Imagina recorrer carreteras pintorescas, rodeadas de campos verdes y muros de piedra que parecen sacados de una postal. Mientras conduces, tus hijos se asombrarán con los animales pastando tranquilamente, y seguro que se entusiasman con el mágico paisaje irlandés.
Para moverse con comodidad, alquilar un coche es la opción más práctica. Eso sí, ten en cuenta que la mayoría de los coches son manuales. Si prefieres uno automático, asegúrate de especificarlo al hacer la reserva (aunque te tocará pagar un poco más). ¡No es el momento de aprender a conducir con marchas por las carreteras irlandesas!
Un punto muy importante: en Irlanda se conduce por la izquierda, así que asegúrate de estar bien atento y concentrado en el carril correcto. Con el tráfico tranquilo y las carreteras deslumbrantes, ¡será un viaje relajado y memorable!
Comidas con niños en Irlanda
La gastronomía irlandesa te va a sorprender para bien. Olvídate de los viejos clichés; hoy en día, puedes disfrutar de ingredientes orgánicos y platos tradicionales que harán las delicias de todos en la familia, ¡incluso de los más pequeños! Desde stews (estofados) hasta fish and chips, ¡la variedad es increíble!
Si te encuentras en una zona rural, los pubs son el alma del pueblo, y la buena noticia es que son muy familiares durante el día. Aunque algunos pubs no permiten la entrada de niños después de las 8 p.m., durante el día son más que bienvenidos.
Si estás en ciudades como Cork, Galway o Dublín, las opciones se multiplican, con muchos restaurantes y cafés amigables con los niños. Es un excelente plan para disfrutar de la comida local sin preocupaciones.
Prepárate para el clima irlandés
Sí, Irlanda tiene fama de ser lluviosa, pero ¡no dejes que eso te desanime! Si planeas pasar el día al aire libre, asegúrate de llevar un cortavientos ligero con capucha. Lo ideal es que puedas plegarlo fácilmente y guardarlo en tu bolso o en la parte inferior del cochecito, para que no ocupe mucho espacio. Piensa en ello como un accesorio más para disfrutar del día, ¡y recuerda que la lluvia es parte de la aventura irlandesa!
Cultura y leyendas en Irlanda
Los mitos y leyendas irlandeses están llenos de criaturas mágicas, lo que hace que unas vacaciones en familia en Irlanda sean tanto culturalmente enriquecedoras como emocionantes para mis pequeños. Incluso si no eres un apasionado de la historia, te recomiendo mucho inspirar la aventura de tus hijos antes del viaje con algunos libros irlandeses y películas animadas.
Viajar a Irlanda con niños sin romper el presupuesto
En general, Irlanda no es el destino más económico; los hoteles suelen ser caros y de calidad promedio. Sin embargo, cuando se trata de viajar con niños, Irlanda se destaca en comparación con muchos otros destinos familiares en Europa.
Las familias numerosas son comunes en todo el país, por lo que puedes llevar a tus hijos casi a cualquier lugar. Los niños menores de seis años a menudo entran gratis, ya sea en puntos de interés o en el transporte público. Además, los desayunos de hotel para niños suelen ser gratuitos. En el Jury Inn en Cork, ¡incluso nos dieron pequeños regalos artesanales para los peques!
¿Cuánto tiempo estar en Irlanda con niños?
Todo depende de lo que quieras ver y hacer. Si tu idea es recorrer los lugares más emblemáticos del país, lo ideal sería contar con 2 a 3 semanas. Esto te dará tiempo para hacerlo con calma y disfrutar de muchos de los sitios que Irlanda tiene para ofrecer.
Si solo dispones de 7 días, no te preocupes, también es posible tener una buena primera impresión del país. Irlanda es bastante pequeña, por lo que puedes recorrer mucho terreno en una semana. Eso sí, si tienes un tiempo limitado, necesitarás priorizar ciertos lugares, ya que no todo se puede ver en tan poco tiempo.
Viajar con niños: Yo viajé con niños pequeños (de 4 y 5 años) y lo cierto es que lo pasamos genial recorriendo Irlanda en coche. A veces, para los viajes familiares, prefiero que sean más cortos, ya que todos nos cansamos menos y disfrutamos más de cada parada.
Consejos adicionales
- Irlanda está dividida en dos países: la República de Irlanda e Irlanda del Norte.
- La República de Irlanda forma parte de la Unión Europea, mientras que Irlanda del Norte pertenece al Reino Unido.
- La moneda en la República de Irlanda es el euro, mientras que en Irlanda del Norte es la libra esterlina.
- Aunque actualmente no hay control fronterizo entre ambos territorios, los requisitos de visa pueden ser diferentes dependiendo de tu país de origen.
- Si alquilas un coche en un territorio y decides devolverlo en el otro, ¡prepárate para pagar cargos adicionales!
Actividades Civitatis Irlanda

Soy Valentina Andrade, mujer apasionada por la exploración y los descubrimientos. Con mi espíritu libre y mi cámara siempre lista, he recorrido los rincones más remotos del mundo en busca de nuevas experiencias y culturas.
Mi cabello ondea al viento mientras camino por mercados locales, ruinas antiguas o playas paradisíacas. Siempre llevo conmigo un cuaderno de viaje donde plasmar mis emociones y aprendizajes, capturando la esencia de cada lugar que visito, así puedo dejarlo reflejado en este blog.
Mi mirada sigue fija en el mapa y refleja la curiosidad inagotable de una viajera empedernida, lista para sumergirme en la próxima aventura que me depare el camino.