Para quienes no estén muy familiarizados con esta parte del mundo, la Ruta de la Seda es como una máquina del tiempo que te transporta a través de los famosos «cinco stanes» de Asia Central: desde el calor de Turkmenistán, hasta la histórica Uzbekistán, pasando por Tayikistán, Kirguistán y Kazajistán. Un viaje que no es solo un simple recorrido, ¡es toda una aventura!
La duración del viaje varía, claro. Si te limitas a los puntos más clásicos, como las ciudades que marcaron el comienzo y el final de la ruta, el trayecto puede durar entre dos y tres semanas.
Si decides sumarle un par de paradas extras, como Estambul, en Turquía, o Xi’an, en China (dos de los lugares más emblemáticos de la Ruta de la Seda), prepárate para una experiencia aún más larga, pero igualmente increíble.

Estambul, esa mezcla de culturas y arquitectura impresionante, y Xi’an, el corazón del imperio chino, son los lugares que oficialmente dan inicio y cierre a esta travesía histórica.
¿Qué es la Ruta de la Seda?
La Ruta de la Seda… ¡qué nombre tan fascinante! Y no es para menos, porque se trata de una de esas rutas que no solo te hacen pensar en viajes épicos, sino también en historias de intercambios, culturas y, claro, un poquito de intriga. Esta famosa red de caminos comerciales comenzó hace más de 3000 años, ¡y aún hoy nos sigue cautivando!
El comercio de seda china fue la chispa que encendió todo este fenómeno, pero no fue lo único que se intercambiaba. Los comerciantes cambiaban seda por caballos, jade, marfil, y hasta pieles, lo que terminó dando lugar a una serie de mercados y puestos a lo largo de la ruta, que eventualmente se convirtieron en ciudades poderosas y prósperas. Samarcanda y Bujará en Uzbekistán son dos de esas ciudades emblemáticas que aún hoy nos hablan del esplendor de aquellos tiempos.

Pero la Ruta de la Seda no solo fue un pasillo para mercancías, no, amigos. Fue también una vía por la que viajaban ideas, religiones, costumbres, gastronomía e incluso… ¡enfermedades! Sí, como todo en la vida, lo bueno y lo malo se propagaba por estos caminos. Y para ponerle un toque visual a todo esto, creamos una infografía sobre la Ruta de la Seda que te ayudará a entender mejor cómo se extendían sus influencias por el mundo.
¿Y hacia dónde llevaba todo esto? Bueno, en lugar de ser una única ruta recta, la Ruta de la Seda era más bien una red de caminos que se ramificaban en mil direcciones.
Desde Xi’an, en el lejano este de China, hasta Constantinopla (hoy Estambul), la ruta se extendía como una telaraña, con ramales que conectaban el subcontinente indio, el sudeste asiático, el Medio Oriente y, por supuesto, llegaban hasta las costas del norte de África a través de rutas marítimas.
Consejos para hacer la Ruta de la Seda
Viajar por la Ruta de la Seda es mucho más que un simple cruce de caminos. ¡Es una auténtica aventura cultural, un verdadero viaje en el tiempo!
No lleves mucha carga en el viaje
¡Viaja ligero! Porque, seamos honestos, te va a costar mucho resistirte a las compras. ¿Sabías que el comercio a lo largo de la Ruta de la Seda sigue más vivo que nunca? Así es, y no es solo historia. Si te dejas llevar por el ambiente, ¡vas a querer llevártelo todo!
Uzbekistán, en particular, es un paraíso para los amantes de los productos de calidad. Este país no solo produce algunos de los mejores algodones y sedas del mundo, ¡ahora incluso produce más seda que China e India!

Pero no solo te detengas ahí: además de los fabulosos textiles, vas a encontrar cerámicas espectaculares, tallas de madera que parecen sacadas de un cuento, pieles finas y, por supuesto, los irresistibles dulces de la región.
Para los compradores de recuerdos, este es un viaje como una especie de peregrinación, una oportunidad para llevarse un pedazo de la historia de la Ruta de la Seda. Y aunque no todos lo veamos de esa manera, ¡no puedes irte de este viaje sin un recuerdo! Así que prepárate, porque tu mochila (o mejor dicho, tus manos) pronto estarán llenas de recuerdos imborrables.
No pases de largo de Turkmenistán y Kazajistán
Turkmenistán y Kazajistán son dos destinos que, aunque forman parte de la Ruta de la Seda, son completamente diferentes entre sí, ¡y no te los puedes perder! Si decides viajar a estos países, prepárate para un choque de realidades y costumbres que hacen que tu aventura sea aún más única.

Necesitas una agencia con licencia para gestionar visas para Turkmenistán, un país que no es tan fácil de visitar como otros. Allí, necesitarás un guía y una carta de invitación de una agencia autorizada, algo fundamental para poder ingresar. Y créeme, la experiencia de explorar Turkmenistán con un guía local te abre los ojos a un mundo que, de otro modo, te sería difícil entender.
Ambos países tienen sus peculiaridades, y esas diferencias son las que los hacen aún más fascinantes. Por ejemplo, en Turkmenistán, te sorprenderá saber que solo se permiten coches blancos dentro de las ciudades. Sí, ¡has oído bien! Es una norma bastante rara, pero es parte de su identidad. En Kazajistán, por otro lado, verás que los taxis compartidos son la forma más común de moverse por las ciudades. Todo esto te da un toque especial al viaje, y te hace sentir que estás viviendo algo fuera de lo común.

Así que si tienes la oportunidad de incluir estos dos países en tu ruta por la Ruta de la Seda, te aseguro que no te arrepentirás. Son lugares que te dejan una huella, tanto por su historia como por sus costumbres tan singulares.
Contraste entre desiertos y montañas en la Ruta de la Seda
Si hay algo que hace única a la Ruta de la Seda, es esa mezcla impresionante de paisajes que parecen salidos de otro planeta. Uno de los puntos imperdibles es Dunhuang, donde las dunas de arena de Mingsha lo invitarán a caminar descalzo y sentir cómo la arena “canta” bajo sus pies. Si quiere llevar la experiencia a otro nivel, subirse a un camello —como un viajero de la antigua caravana— es una aventura que le sacará más de una sonrisa.
Pero la cosa no se queda ahí. La Depresión de Turpan, que por cierto es la tercera más profunda del mundo, le ofrece un paisaje desértico que parece infinito. La sensación de pequeñez ante esa inmensidad no tiene precio.

Si sigue avanzando hacia el oeste, tendrá la oportunidad de dejar atrás el calor sofocante del desierto y sumergirse en un paisaje de montañas cubiertas de nieve y pastos verdes que parecen salidos de una postal. Ahí está el Lago Heavenly, un oasis de aguas azules que se extienden como un suspiro refrescante en medio de tanta aridez.
Y si aún tiene energías y tiempo, aventúrese a cruzar el desierto de Taklamakán. Al llegar a Kashgar, se topará con un mercado lleno de vida, colores y aromas que le harán sentir que ha retrocedido en el tiempo. Es un lugar donde cada rincón cuenta una historia, donde las especias, las telas y las voces se mezclan en una sinfonía que huele a antigüedad.
Maravillas antiguas creadas por el hombre
Pero no solo los paisajes lo dejarán sin aliento; también las maravillas creadas por el ser humano a lo largo de esta legendaria ruta. En Xi’an, por ejemplo, podrá maravillarse con las antigüedades imperiales, como el fascinante Ejército de terracota de Qin Shi Huang. Por otro lado, Luoyang, una de las siete capitales históricas de China, le ofrece las impresionantes grutas de Longmen, construidas a lo largo de varias dinastías.

En Turpan, además de sus paisajes únicos, se encuentran las ruinas de Jiaohe, testigos silenciosos de la era dorada de la Ruta de la Seda. Y no podemos olvidar el sistema de pozos Karez, una obra maestra de ingeniería antigua que sigue fascinando a los viajeros.
Consejos al visitar templos en la Ruta de la Seda
La Ruta de la Seda alberga muchos templos, y estos suelen ser una atracción turística, pero hay algunos puntos importantes que debes tener en cuenta para que tu visita al templo transcurra sin contratiempos.
Ten en cuenta que algunos templos no están abiertos al público y pueden tener restricciones de género, por lo que vale la pena verificar antes de visitarlos. Obviamente, no se deben tocar ni dañar los artefactos religiosos y los visitantes deben permanecer en silencio y ser respetuosos durante las ceremonias religiosas.

Al dirigirse a un monje, utiliza «shi» o «fashi», y para el monje principal usa «zhanglao», «fangzhang» o «chanshi», que son términos honoríficos. Se considera sacrílego intentar estrechar la mano, abrazar o tocar la cabeza de un monje. Hay temas de conversación que deben evitarse en los templos, entre ellos el matar, el matrimonio y comer carne.
Cruce de culturas
Uzbekistán es un verdadero crisol de culturas, y cuando pones un pie en este país, lo entiendes al instante. Probablemente hayas escuchado los nombres de Jiva, Bujará y Samarcanda antes, tal vez en tu clase de historia sobre la Ruta de la Seda. Pues bien, esas ciudades milenarias siguen vivas, y hoy son algunos de los destinos más fascinantes para visitar en Uzbekistán.

Ubicado aproximadamente a mitad de camino entre Xian y Estambul, Uzbekistán fue una parada clave en la Ruta de la Seda, y todavía conserva una increíble cantidad de sitios declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Lugares como la Plaza Registan, la Torre Burana, el Valle de Fergana, y sus majestuosas cadenas montañosas (como las Tian Shan y Shan) hacen de Uzbekistán un lugar extremadamente diverso y único para explorar. Desde su arquitectura hasta su gente, todo en Uzbekistán te transporta a otro tiempo, pero con un vibrante toque moderno.

Es interesante notar que, tanto Irán como Uzbekistán, comparten arquitecturas, culturas e historias muy similares. Si tienes la oportunidad de visitar ambos, ¡definitivamente deberías hacerlo! Es una forma de seguir los pasos de los antiguos comerciantes de la Ruta de la Seda, pero con el añadido de disfrutar de una rica tradición que sigue viva en sus calles y paisajes.
Y si hay algo que realmente no te puedes perder en Uzbekistán, son los artesanos locales. Ellos son los nuevos comerciantes de la Ruta de la Seda, preservando técnicas ancestrales en la creación de textiles, cerámicas, y otros productos artesanales. Hablar con ellos, ver su trabajo y llevarte un pedazo de su arte es una de las mejores experiencias que puedes tener en el país.

A lo largo de la Ruta de la Seda se encuentran más de veinte grupos étnicos, algunos de los cuales (por ejemplo, uigures, tibetanos y mongoles) hablan su propio idioma y tienen su propia escritura. El idioma oficial en China es el mandarín, y este está siendo adoptado por algunas de las nacionalidades que tienen su propio idioma.
Aprende todo lo que puedas sobre la ruta
Si algo te puedo recomendar antes de embarcarte en una aventura por la Ruta de la Seda es que te sumerjas en su historia. Y no, no me refiero solo a leer un par de páginas en Wikipedia, sino a estudiar y leer todo lo que puedas sobre esta región tan rica en cultura y tradiciones.
Una visita de dos o tres semanas puede parecer suficiente, pero créeme, el tiempo nunca será suficiente para retener toda la información fascinante que los guías compartirán contigo.
Personalmente, me resultó increíblemente útil haber leído varios libros sobre la Ruta de la Seda, tanto sobre su historia antigua como sobre la realidad moderna de los países que la conforman.
Desde los persas hasta los árabes y los rusos, la Ruta de la Seda está llena de capas de historia que rara vez se mencionan en los libros de texto.
Prepárate para descubrir una narrativa tan fascinante sobre la Ruta de la Seda que parece sacada de una novela de aventuras, pero que es completamente real. Y lo más sorprendente es que esa historia sigue viva en las costumbres, la cultura y las tradiciones de la gente que habita estos lugares. Sin duda, una de las experiencias más enriquecedoras que puedes vivir.
Una gastronomía deliciosa
La comida a lo largo de la Ruta de la Seda es un verdadero festín, ¡así que deja los bocadillos en casa porque aquí se viene una experiencia gastronómica que no querrás perderte!

Un secreto que muchos no conocen sobre Uzbekistán es que la comida es, en serio, ¡deliciosa! Esto fue toda una revelación para mí, ya que al principio pensaba que estaría comiendo solo carne y patatas todo el viaje. Variedad, frescura y sazón en cada plato. Si eres amante de la buena comida, prepárate para quedar encantado.
Algunos de los platos que no puedes dejar de probar son el plov (un arroz espectacular con carne y especias), el pan casero, y los fideos lagman (¡una verdadera maravilla!). Y esto es solo el principio… Podría seguir describiendo más delicias, pero prefiero que seas tú quien se aventure en la Ruta de la Seda y viva la experiencia por ti mism@. Créeme, tu estómago te lo agradecerá.
Montañas que te dejarán sin aliento
Tayikistán y Kirguistán tienen algunas de las montañas más impresionantes del planeta, ¡y te aseguro que te dejarán sin aliento! Conocidas por su mística como la «Carretera del Pamir», estas montañas son un destino que todo amante de la naturaleza debería tener en su radar a la hora de hacer la Ruta de la Seda.

Si vas a estar en Uzbekistán o estás recorriendo varios países de la Ruta de la Seda, no puedes perderte Tayikistán en tu itinerario. En mi experiencia, si llegas a Tayikistán desde Uzbekistán, es probable que escuches a los locales reírse de la idea de que Uzbekistán se llevó toda la historia y la cultura, dejándoles las montañas. Y aunque Uzbekistán tiene su propia riqueza cultural, las montañas de Tayikistán no tienen nada que envidiarles. Son absolutamente deslumbrantes.
¿Alguna vez has oído hablar del Pamir? Si no, ¡ponlo en tu lista de búsqueda! La región del Pamir es uno de los rincones más espectaculares del mundo y de la Ruta de la Seda. Estas montañas no solo son un paraíso para los aventureros, sino también un lugar lleno de serenidad y belleza. Si tienes algo de tiempo extra, asegúrate de explorarla, o si no, ¡planifica un viaje de regreso para adentrarte aún más en este paraíso montañoso!
Mejor época para hacer la Ruta de la Seda
Si estás pensando en embarcarte en una aventura por la Ruta de la Seda, hay algo que debes saber: ¡la temporada de viaje es clave! Aunque podrías decir que el mejor momento para hacerlo es ahora, yo personalmente te recomendaría evitar el invierno, a menos que seas de esos viajeros que disfrutan del esquí de travesía en paisajes nevados (en ese caso, ¡que nadie te detenga!).
Pero piensa, nunca hay un momento perfecto para hacer nada. Todos estamos atrapados en la rutina diaria, entre trabajos, familias y mil cosas más. Pero si hay algo que he aprendido es que, a veces, simplemente hay que tomar la decisión de hacerlo y apartar el tiempo para disfrutarlo.

Si tu objetivo es conocer Uzbekistán y los países que forman parte de la Ruta de la Seda, te dejo un consejo: la mejor época para visitar los “cinco stanes” es en primavera (de mayo a junio) o en otoño (de septiembre a octubre). Durante esos meses, el clima es perfecto. Todavía refresca en Uzbekistán (¡porque los veranos pueden ser infernales allí!) y, al mismo tiempo, la nieve se ha derretido en las montañas de Tayikistán y Kirguistán, lo que facilita el cruce de fronteras.
Para ser sincero, cualquier época del año es buena para visitar Uzbekistán, siempre y cuando evites el invierno, claro. La temporada alta va de mayo a octubre, y durante esos meses el país está en su máximo esplendor.
Pero para Tayikistán y Kirguistán, que son más montañosos, te conviene ir cuando las montañas están libres de nieve, a menos que, repito, tu plan sea practicar esquí. Así que, si te gustan las montañas, elige bien tus fechas y disfruta de esos paisajes únicos.
Enero
En Asia Central, en enero, las temperaturas pueden bajar hasta -30 grados, por lo que no recomendamos visitar en esta época del año, ya que el frío puede ser insoportable.
Febrero
Es frío, pero no insoportable, y es un momento excelente para visitar si buscas paisajes cubiertos de escarcha con cielos azules despejados. Eso sí, asegúrate de abrigarte bien.
Marzo, abril, mayo
La primavera es una época hermosa para visitar la Ruta de la Seda. Las temperaturas rondan entre 15 y 20 grados, las plantas florecen y las praderas están llenas de vida.
Junio
Es un mes cálido y seco, ideal para visitar ciudades a lo largo de la Ruta de la Seda. Sin embargo, ten en cuenta que puede haber más turistas en esta época del año.
Julio, agosto
Estos dos meses son extremadamente calurosos, con temperaturas que alcanzan los 40 grados en las zonas desérticas de la Ruta de la Seda. El aire es seco, la arena se calienta al tacto y hay poca sombra para refugiarse.
Septiembre, octubre
En estos meses el otoño está en pleno apogeo, con frutas maduras y deliciosas como uvas y dátiles.
Noviembre
Durante este mes el clima es menos predecible: hace bastante frío y puede llover con frecuencia y sin previo aviso. Este clima más fresco reduce las aglomeraciones.
Diciembre
Las temperaturas en este mes de invierno son extremadamente bajas, alcanzando los -30 grados, lo que no resulta agradable para los visitantes.
La Ruta de la Seda es segura
Olvídate de las historias que te cuentan los medios de comunicación y las noticias: Asia Central es un lugar mucho más seguro de lo que muchos piensan.
Antes del viaje, mucha gente advertía sobre los peligros de viajar por Asia Central. Y, curiosamente, la mayoría de ellos nunca habían salido de su propio país. La realidad es que mucha gente mira un mapa y, al ver que estos países están cerca de “Oriente Medio”, asume que no son seguros para los turistas. Pues bien, te aseguro que eso no podría estar más alejado de la realidad.

Es cierto que países como Irán, Afganistán y Pakistán comparten fronteras con Asia Central, pero la distancia es considerable y los controles fronterizos son estrictos y eficientes, lo que hace que la región sea mucho más segura de lo que te imaginas.
La experiencia en Asia Central es sorprendentemente tranquila y relajada. La gente es extremadamente amable, la infraestructura está en constante mejora y la seguridad en las ciudades y en las rutas turísticas es bastante alta.
Como en cualquier parte del mundo, como turista solo necesitas tener el sentido común y estar atento, pero la zona en sí es muy hospitalaria. Así que no dejes que los prejuicios te detengan: Asia Central tiene muchísimo por ofrecer y te está esperando con los brazos abiertos.
¿Es la Ruta de la Seda un buen lugar para viajar solo?
Todos los viajes en grupos pequeños son ideales para viajeros solitarios, y como viajero individual estarás en buena compañía: alrededor de la mitad de los viajeros viajan solos.
La Ruta de la Seda no es un lugar fácil para viajar completamente de manera independiente: el inglés no se habla ampliamente y la infraestructura en muchos países es limitada.
Sin embargo, para un viajero solitario que viaje como parte de un grupo, es perfecto, ya que todas las complejidades de la logística y los arreglos de viaje están resueltas, lo que te permite disfrutar de los lugares que visitas y de la compañía de otros viajeros con intereses similares.
Consejo ecológico: Lleva siempre contigo una bolsa reutilizable cada vez que salgas a caminar, acampar, nadar o incluso bucear. Las montañas, los océanos, los ríos y los lagos están llenos de nuestra basura. Esto causa problemas para los animales salvajes y el ecosistema.
Cómo afrontar la Ruta de la Seda
Si estás planeando recorrer la Ruta de la Seda, hay muchas maneras de hacerlo, pero hoy quiero romper un poco las reglas y sugerirte que te centres en Asia Central. Aunque algunos itinerarios comienzan en Pekín y terminan en Tashkent, atravesando China y Kirguistán, para mí, la joya de la ruta está en la región de Asia Central. Esta parte del viaje es fascinante, llena de contrastes y cambios de paisaje que te dejarán sin palabras.

Imagina pasar de las montañas, lagos y llanuras de Kirguistán, con sus paisajes casi surrealistas, a un vasto desierto sin fin. O de un campamento de yurtas junto a un lago, con una tranquilidad que te invade, a minaretes altísimos que se alzan en el cielo de Uzbekistán.
Verás cómo la atmósfera cambia drásticamente a medida que cruzas fronteras: un Kirguistán relajado te lleva a un Uzbekistán con una profunda devoción religiosa, y más adelante a la estricta y aislada burbuja de la dictadura de Turkmenistán. ¡Es como saltar de un mundo a otro, pero todo en un mismo viaje!
Medicamentos para llevar en la Ruta de la Seda
Existen varios medicamentos que podrían ser necesarios en un viaje por la Ruta de la Seda, dependiendo de tu ruta y del clima del lugar que visites, pero aquí tienes algunas sugerencias; sin embargo, también te recomendamos consultar a tu médico antes de viajar.
El spray, crema o loción antimosquitos es siempre un artículo útil para llevar contigo. Durante los meses de verano, es fundamental contar con medicamentos contra el golpe de calor. Se recomienda llevar tratamientos para resfriados, diarrea, náuseas y fiebre.
A quienes sean sensibles a las condiciones climáticas secas se les sugiere llevar ungüento nasal y pastillas para la garganta. Ten en cuenta que no debes llevar medicamentos que contengan tramadol, codeína, temazepam, morfina u opiáceos a Asia Central.
Estos son ilegales en la mayoría de los países de Asia Central y corres el riesgo de ser arrestado si los posees. Un consejo útil, que tal vez no sepas si es tu primera visita a la Ruta de la Seda, es que no tomes té inmediatamente después de comer muchas frutas.
Ropa para visitar a los locales en la Ruta de la Seda
Si tienes la suerte de ser invitado a casas de familia durante tu viaje por la Ruta de la Seda, es importante ser consciente de que las diferentes nacionalidades tienen culturas, estilos de vida e incluso tabúes distintos.
El mejor punto de partida sería investigar sobre la cultura y la religión antes de tu viaje y, si no estás seguro, seguir el ejemplo de tu anfitrión. Una buena forma de mostrar respeto a tu anfitrión es vestirte de manera ordenada y con ropa limpia.
Se deben evitar los pantalones cortos, los chalecos y los sombreros. Se considera de mala educación rechazar la comida cuando un anfitrión la ofrece; sin embargo, si no puedes aceptar su oferta, asegúrate de dar una explicación razonable.
Si un anfitrión te brinda un brindis, el ritual es recibir la copa, agradecer al anfitrión y luego puedes beber y permitir que los demás te ayuden.
Sitios del Patrimonio Mundial de la Humanidad de la Ruta de la Seda en Asia Central
Como consecuencia de la Ruta de la Seda, cientos de ciudades hicieron su fortuna gracias al comercio, pero, a medida que ocurrían los cambios, no solo fueron creadas, sino también destruidas. Asia Central está llena de tal legado y hay una gran cantidad de sitios del Patrimonio Mundial de la Humanidad de la UNESCO para explorar.

Uzbekistán lidera el camino, conservando la maravillosa atmósfera de la Ruta de la Seda con sus mezquitas, madrasas y bazares llenos de seda bordada y pañuelos. Tanto los nómadas como los pueblos asentados llegaron a conocer Asia Central por sus valles fértiles y las uvas, duraznos, granadas, sandías y melones que producían.
Ciudades prominentes de la Ruta de la Seda que se encuentran en la actual Asia Central incluyen Almaty, Andijon, Balasaghun, Bujará, Istaravshan, Jiva, Juyand, Kokand, Merv, Nisa, Otrar, Shahrisabz, Samarcanda, Tashkent, Termez y Urgench.
En 2014, la UNESCO inscribió parte de esta extensa ruta antigua como Patrimonio Mundial de la Humanidad bajo el nombre «Rutas de la Seda: la Red de Rutas del Corredor Chang’an-Tianshan«. Esta ruta, que va desde el centro de China hasta Kirguistán y Kazajistán, incluye 33 sitios que una vez vincularon y facilitaron una red de comerciantes que se extendía a lo largo de 5000 kilómetros.
Alojamiento a lo largo de la Ruta de la Seda
Asia Central es un destino excelente para los viajeros con presupuesto limitado, ya que es muy accesible y cuenta con una buena variedad de opciones de alojamiento, desde pensiones económicas hasta opciones más lujosas.
- Hoteles y pensiones:
- En general, los hoteles económicos en la región suelen tener precios entre 20 y 40 dólares por noche para una habitación doble, lo que es bastante asequible.
- En Uzbekistán, especialmente, la infraestructura turística es más desarrollada, por lo que puedes encontrar pensiones de calidad por tan solo 15 dólares por noche. Estas pensiones suelen tener instalaciones adecuadas, ofrecen una buena ubicación y, en muchos casos, el servicio es muy personalizado.
- Los hoteles de lujo, por supuesto, están disponibles, pero sus precios pueden oscilar entre 200 y 300 dólares por noche, lo que es una opción más cara.
- Turismo comunitario y alojamiento local en Kirguistán:
- El turismo comunitario es una opción fantástica en Kirguistán. Puedes alojarte en casas de familia, participar en excursiones en bicicleta con guías locales, hacer paseos a caballo con nómadas o experimentar la vida tradicional en yurtas. Esta es una excelente manera de aprender sobre la cultura local y disfrutar de una experiencia auténtica mientras viajas de forma económica.
- Puedes organizar este tipo de alojamiento a través de CBT Kyrgyzstan, una organización que conecta a los viajeros con las familias locales y las experiencias auténticas en diferentes regiones del país.
- Camping:
- El camping no es algo habitual a lo largo de la Ruta de la Seda, aunque hay algunas oportunidades en el camino. Durante el viaje, los campamentos fueron limitados, y solo se hicieron tres en total, siendo el Campamento Ruslan en la Reserva Natural Aksu Zhabagaly de Kazajistán el único que realmente valió la pena.
- Si decides viajar solo y llevar contigo una tienda de campaña, es importante que pienses bien si realmente planeas acampar durante el viaje o si lo harás solo en algunos puntos específicos, ya que acampar por todo el camino puede ser un desafío. Las condiciones pueden ser duras en algunos lugares, y puede que no encuentres campamentos establecidos con facilidad.
Cuando reserves un hotel por tu cuenta en la Ruta de la Seda (sí, toca ponerse las pilas), asegúrate de que el alojamiento esté habilitado para aceptar extranjeros.
No querrás sorpresas desagradables a última hora. Además, elige una ubicación que te facilite la vida, ya sea para moverte o disfrutar. Aquí te dejo algunos consejos de zonas que son un acierto seguro:
- Xi’an: Si quieres estar donde está la acción, busca algo cerca de la Muralla de la Ciudad o del Campanario. Tendrás buena comida y transporte a un paso. ¿Prefieres algo más zen? Echa un ojo a las opciones cerca de la Gran Pagoda del Ganso Salvaje: más tranquilo, menos bullicio.
- Zhangye: Hospedarte cerca del Parque de Relieves de Zhangye Danxia es lo más práctico. Ahora, si buscas una experiencia diferente (y, por qué no, algo digno de Instagram), opta por una yurta mongola en el campamento de Kaoshan. Es muy popular entre viajeros con espíritu aventurero.
- Dunhuang: Aquí lo ideal es quedarse cerca de las montañas Mingsha, con esas dunas impresionantes como telón de fondo, o en el centro de la ciudad, si quieres estar más cerca de restaurantes y tiendas.
- Turpan: El centro de la ciudad es tu mejor amigo. Lugares como Xihuanbei Road, Gaochang Road, Qingnian Road, Ivzhou Road y Wenhua Road son opciones que te dejarán bien conectado y sin complicaciones.
- Urumqi: Para esta ciudad, céntrate en el centro (valga la redundancia). Busca algo cercano al Parque Renmin o al Parque Hongshan. No te arrepentirás.
- Kashgar: Aquí el corazón de la ciudad es la clave. Todo queda a mano, y además te empapas del encanto de esta ciudad histórica.
Coste del viaje por la Ruta de la Seda
- Tarjetas y efectivo: La situación financiera puede ser algo complicada. En general, puedes usar tu tarjeta Visa en la mayoría de los bancos y cajeros automáticos, pero si tienes una tarjeta Mastercard, es posible que no funcione en muchos lugares.
- Cambio de divisas: Kirguistán es el mejor lugar para obtener efectivo, ya que puedes retirar tanto soms kirguisos como dólares estadounidenses sin complicaciones. Sin embargo, en algunos países de la región, como Kazajistán, Uzbekistán y Turkmenistán, hay mercados negros con tipos de cambio más competitivos, por lo que cambiar dinero en estos mercados puede ser más rentable que hacerlo a través de los cajeros automáticos.
- Irán: Un dato importante es que en Irán no se aceptan tarjetas de crédito ni débito extranjeras, por lo que es necesario llevar dinero en efectivo (en dólares estadounidenses) y cambiarlo por riales iraníes al llegar al país. Es una buena idea llevar algo de dinero en efectivo antes de llegar, ya que el proceso de cambio puede ser más fácil y más económico en los mercados locales.
Lo que hay que saber sobre la Ruta de la Seda
La Ruta de la Seda, como cualquier gran aventura, presenta sus desafíos, pero déjame decirte que las recompensas valen la pena con creces. La magia de conocer esta región histórica, rica en culturas y paisajes impresionantes, hace que cualquier inconveniente sea solo una pequeña parte del viaje.

Dicho esto, aquí van algunos puntos a tener en cuenta para que tu travesía sea lo más llevadera posible:
- Los viajes largos son parte del paquete. Estás cruzando distancias enormes, por lo que es normal que algunos días pases de siete a ocho horas dentro de un coche. La buena noticia es que tendrás conductores privados, lo que significa que podrás relajarte y disfrutar de las vistas mientras el tiempo pasa. Además, el viaje incluye vuelos nacionales y desplazamientos a bordo de la red ferroviaria de Uzbekistán, que es bastante eficiente.
- Crucemos fronteras… pero con paciencia. Los cruces fronterizos son una experiencia en sí mismos, y no siempre por las razones que uno desearía. La burocracia puede ser un poco caótica, con trámites confusos y a veces absurdos. Los guardias fronterizos no son los más simpáticos, pero si has viajado por Estados Unidos, la sensación será parecida a pasar por la aduana allí. Prepárate para caminar hasta 2 km (1.2 millas) con tu equipaje por tierra de nadie mientras cruzas oficialmente de un país a otro. Así que, te lo digo de antemano: una mochila es mucho más conveniente que una maleta con ruedas.
- Visados y permisos. Afortunadamente, no necesitarás visado para Kazajistán, Kirguistán y Uzbekistán si eres residente del Reino Unido. Pero, si planeas visitar Turkmenistán, prepárate para un visado serio y formal, que tendrá ese toque «soviético» con un gran sello. Pero no te preocupes, obtenerlo es más fácil de lo que parece y no necesitas ir a la embajada en persona.
- El alojamiento es sencillo. No esperes lujos ni comodidades como piscinas o spas. Los alojamientos a lo largo de la Ruta de la Seda suelen ser simples, funcionales, pero confortables. Es un viaje donde lo que importa es la experiencia, no la decoración.
- La comida: a veces sencilla, pero deliciosa. Si eres vegetariano, quizás enfrentes algo más de desafío, pero aún así podrás disfrutar de la variedad de platos tradicionales. Te recomiendo probar el ashlan fu, una sopa picante kirguisa con enormes buñuelos de patata; el plov, un sabroso plato de arroz y carne; los kebabs frescos, y el helado de Uzbekistán, ¡que es increíble! Y no olvides el pan: ese pan redondo y plano, con semillas de sésamo o amapola, recién salido del horno, es una delicia.
- Los guías. En cada país, tendrás un guía distinto, que te acompañará durante toda tu estancia. Aunque algunos de estos guías pueden ser jóvenes y algo despreocupados, suelen ser muy buenos en lo que hacen y, en muchos casos, ¡una excelente compañía! Así que, aunque no siempre sean los más formales, seguro que te harán el viaje más ameno.
Qué llevar para recorrer la Ruta de la Seda
Prepárate, porque esta no es una ruta cualquiera. La Ruta de la Seda es todo un desafío, atravesando paisajes extremos y climas que pueden pasar de un horno al congelador en cuestión de horas. Por eso, una buena planificación es tu mejor aliada.

Aquí va una lista de imprescindibles para que no te pillen desprevenido:
- Ropa de abrigo, incluso en pleno verano. Créeme, las noches en algunos puntos del recorrido pueden ser frías de verdad, aunque te estés asando durante el día.
- Zapatos cómodos para caminar. Nada de estrenar calzado en esta aventura (salvo que quieras aprender lo que es una ampolla a la vieja usanza).
- Protección solar. No subestimes el poder del sol: lleva gafas de sol, protector solar y bálsamo labial. Y ya que estás, una crema hidratante no estará de más porque en las zonas desérticas el aire te deja como una pasa.
- Accesorios para el desierto. Sombreros de ala ancha, pañuelos o mascarillas, y ropa holgada de algodón son ideales para protegerte del polvo y mantenerte fresco bajo el sol abrasador.
- Agua, agua y más agua. Siempre lleva suficiente, incluso si crees que no la necesitarás. Porque lo harás.
- Botiquín básico. Medicamentos para diarrea o mareos (porque nunca se sabe), además de cualquier receta médica que necesites. Mejor prevenir que andar buscando farmacias en mitad de la nada.
La Ruta de la Seda no es un paseo por el parque, pero con el equipo adecuado puedes convertir este viaje épico en una experiencia inolvidable. ¡Listo para la aventura?
Excursiones y actividades en Ruta de la Seda por Civitatis

Hola, soy Jota, ¡Gracias por visitar nuestro blog!
En 2016 dejamos nuestra monótona vida y comenzamos a perseguir cascadas, atardeceres y vistas de todo el mundo. En este blog, compartimos historias y consejos de viajes favoritos.
Queremos que todo el mundo pueda viajar a donde quiera, tan a menudo como quiera.