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Tasmania: la isla salvaje de Australia que te robará el corazón (y el aliento)

Tasmania es ese rincón del mundo donde la naturaleza todavía manda, donde los demonios (sí, literalmente) corren salvajes y donde puedes desayunar ostras recién sacadas del mar mientras un wallaby albino te observa con curiosidad. Si estás buscando información sobre dónde está Tasmania, déjame sacarte de dudas: es la isla de Tasmania, el estado insular de Australia que flota en el mar de Tasmania, justo al sur del continente. Y no, no es ese lugar tropical lleno de canguros saltando bajo el sol abrasador que imaginas cuando piensas en Australia. Tasmania es otra bestia completamente distinta: salvaje, fría, dramática y absolutamente adictiva.

Guía del viaje

Esta guía está pensada para que descubras qué ver en Tasmania, desde sus icónicos parques nacionales hasta sus santuarios donde podrás conocer al famoso diablo de Tasmania. Prepárate para un road trip que combina acantilados de infarto, playas de arena blanca, bosques húmedos que parecen sacados de una película de fantasía y una gastronomía que te hará replantear todo lo que creías saber sobre mariscos y vinos. Porque Tasmania no es solo un destino: es una experiencia que se graba a fuego en la memoria.

Por qué Tasmania debería estar en tu lista (ya)

Hablemos claro: Tasmania es el secreto mejor guardado de Australia. Mientras los turistas se amontonan en Sydney o la Gran Barrera de Coral, esta isla permanece relativamente virgen, esperando a viajeros que buscan algo más auténtico. La isla de Tasmania es donde Australia muestra su lado más crudo y hermoso, sin filtros ni concesiones turísticas.

La Isla De Tasmania
La Isla De Tasmania

Aquí no encontrarás resorts todo incluido ni playas abarrotadas. Lo que sí encontrarás son paisajes que cortan la respiración, desde los picos alpinos de Cradle Mountain cubiertos de nieve hasta las aguas turquesas de Wineglass Bay. Encontrarás fauna que no existe en ningún otro lugar del planeta, gastronomía de clase mundial basada en productos locales y una sensación de libertad que solo da conducir por carreteras solitarias rodeado de naturaleza salvaje.

La pregunta no es si deberías visitar Tasmania. La pregunta es: ¿qué estás esperando?

Dónde está Tasmania y cómo llegar a este paraíso insular

Para los despistados geográficos (todos lo hemos sido alguna vez), dónde está Tasmania es fácil de responder: se encuentra a unos 240 kilómetros al sur de Melbourne, separada del continente australiano por el estrecho de Bass. Es literalmente el extremo sur de Australia, lo que explica su clima peculiar que nada tiene que ver con el resto del país.

Llegar a la isla de Tasmania es sorprendentemente sencillo. Tienes dos opciones principales:

  • Por aire: Vuela directamente a Hobart (la capital) o Launceston desde las principales ciudades australianas. Los vuelos desde Melbourne duran apenas una hora, y desde Sydney unas dos horas. Es la opción más rápida si tu tiempo es limitado.
  • Por mar: El ferry Spirit of Tasmania conecta Melbourne con Devonport y es la opción favorita de quienes viajan en campervan o quieren llevar su propio vehículo. La travesía nocturna por el mar de Tasmania dura unas 10-11 horas y ya es una aventura en sí misma. Imagínate despertar con las primeras luces del día mientras entras en el puerto de Devonport, sabiendo que tienes toda una isla por descubrir.

El clima de Tasmania: prepárate para lo inesperado

Aquí viene la parte importante que muchos viajeros subestiman: Tasmania es fría. Punto. Olvídate de las imágenes de Australia tropical con koalas tomando el sol. Tasmania está en el hemisferio sur, sí, pero su clima es templado y notoriamente cambiante. Puedes experimentar las cuatro estaciones en un solo día, especialmente en la zona sur.

  • El verano austral (diciembre a febrero) es la temporada alta y, aunque las temperaturas son más agradables (15-25°C), necesitarás capas de ropa de abrigo para las mañanas y noches. Las lluvias son frecuentes incluso en verano, así que un buen impermeable no es negociable.
  • El invierno (junio a septiembre) transforma Tasmania en un paisaje de postal invernal. Cradle Mountain y el Parque Nacional Ben Lomond se cubren de nieve, creando oportunidades para esquiar y hacer snowboard. Las temperaturas pueden bajar fácilmente por debajo de cero, especialmente en las tierras altas. Si buscas paisajes nevados y soledad absoluta, esta es tu época.

Mi consejo basado en las experiencias de otros viajeros: lleva ropa de invierno incluso en verano. Sí, has leído bien. Camisetas térmicas, forro polar, cortavientos impermeable y capas, muchas capas. Tasmania no perdona a los optimistas mal equipados.

Cuántos días necesitas para Tasmania (spoiler: más de los que piensas)

Esta es la gran pregunta. Técnicamente, puedes hacer una ruta básica circular en 7 días, cubriendo los principales íconos: Hobart, Freycinet, Bay of Fires, Cradle Mountain y vuelta. Estarás conduciendo aproximadamente 1,376 kilómetros y necesitarás empezar a las 7 de la mañana cada día para aprovechar las horas de luz. ¿Es posible? Sí. ¿Es ideal? Para nada.

La realidad es que Tasmania merece entre 10 y 14 días si quieres hacerle justicia. Una semana te deja con la sensación de estar corriendo contra reloj, perdiéndote atardeceres épicos porque tienes que llegar al siguiente alojamiento, o saltándote rutas de senderismo porque «no hay tiempo».

Con 10 días puedes permitirte un ritmo más humano: pasar dos noches en Freycinet para hacer la caminata a Wineglass Bay con calma, dedicar un día entero a Port Arthur sin prisas, explorar Bruny Island y su ruta gastronómica, y aún tener tiempo para perderte por caminos secundarios que no estaban en tu plan original.

Con 14 días, Tasmania se abre completamente. Puedes añadir la salvaje costa oeste (Strahan y el río Gordon), hacer el Overland Track si eres aventurero, dedicar varios días a cada parque nacional y realmente conectar con el ritmo pausado de la isla. Es la diferencia entre «ver» Tasmania y «vivir» Tasmania.

Qué ver en Tasmania: los imprescindibles que no puedes perderte

Ahora sí, vamos al meollo del asunto: qué ver en Tasmania para que tu viaje sea épico. Esta isla compacta esconde una densidad de maravillas naturales que es difícil de igualar.

Hobart: donde la historia colonial se encuentra con el arte contemporáneo

Hobart, la capital de Tasmania, es mucho más que un punto de partida logístico. Esta ciudad portuaria tiene un alma particular que mezcla arquitectura georgiana con una escena cultural vibrante.

Hobart
Hobart

El MONA (Web oficial) es una visita obligada, aunque te advierto: es perturbador, provocador y absolutamente fascinante. Dedícale entre 3 y 5 horas y prepárate para cuestionar todo lo que creías saber sobre arte. Llegar en ferry por el río Derwent ya es parte de la experiencia.

El Mercado de Salamanca (sábados) es el corazón gastronómico y artesanal de Hobart. Productos locales, artesanías, comida callejera de primera y ese ambiente relajado que define a Tasmania. Los almacenes de piedra arenisca que rodean el mercado son testigos de la historia penitenciaria de la ciudad.

No te vayas sin subir al Monte Wellington (Kunanyi). Las vistas de 360 grados sobre Hobart, el estuario del Derwent y más allá son espectaculares. En días despejados (que no son tantos como te gustaría), la panorámica alcanza hasta Bruny Island.

Freycinet National Park: donde el mar brilla en tonos imposibles

Freycinet es el parque nacional más famoso de Tasmania y por buenas razones. La caminata al mirador de Wineglass Bay (1.5 horas de ascenso) te recompensa con una de las vistas más fotografiadas de Australia: una bahía en forma de media luna perfecta con arena blanca y aguas que van del turquesa al azul cobalto.

Wineglass Bay
Wineglass Bay

Pero Freycinet es mucho más que Wineglass Bay. Las playas de Honeymoon Bay y Sleepy Bay son ideales para relajarse después de las caminatas. Si tienes energía y tiempo, el circuito completo de Wineglass Bay (4-5 horas) te lleva hasta la playa misma, donde puedes nadar en esas aguas cristalinas (si el frío no te echa para atrás).

Consejo local: Llega al amanecer para tener el mirador prácticamente para ti solo y ver cómo la luz dorada ilumina la bahía. Es mágico.

Cradle Mountain: el corazón alpino de Tasmania

Si tuviera que elegir un solo lugar que define la esencia salvaje de Tasmania, sería Cradle Mountain. Este parque nacional, declarado Patrimonio de la Humanidad, es donde la isla muestra su cara más dramática y alpina.

Cradle Mountain
Cradle Mountain

El circuito del Lago Dove (2 horas) es accesible para la mayoría de niveles de forma física y ofrece vistas cambiantes del monte Cradle reflejándose en las aguas glaciales. Dependiendo de la época, verás el pico nevado, cubierto de niebla o bañado por la luz dorada del atardecer. Cada versión es especial.

Para los aventureros serios, Cradle Mountain es el punto de partida del Overland Track, una de las caminatas de montaña más épicas del mundo. Son 6 días atravesando selva templada, lagos glaciales y paisajes alpinos. Requiere reserva anticipada y experiencia en trekking, pero quienes lo han hecho hablan de ello como una experiencia transformadora.

Bay of Fires: playas de otro planeta

La Bay of Fires en la costa noreste es uno de esos lugares que hacen que te preguntes si alguien aplicó filtros a la realidad. Las rocas de granito cubiertas de líquenes naranja brillante contrastan con la arena blanca y el mar turquesa de una manera que parece irreal.

Bay Of Fires
Bay Of Fires

Binalong Bay es el acceso principal y puedes pasar horas explorando las pequeñas calas, cada una más fotogénica que la anterior. Es un lugar perfecto para el camping libre (en las zonas permitidas) y para desconectar completamente. El amanecer aquí, con el sol pintando las rocas de naranja intenso, es de esos momentos que no se olvidan.

Península de Tasman: acantilados que quitan el aliento

La Península de Tasman es drama geológico puro. Los acantilados de dolerita se elevan verticalmente desde el mar, creando formaciones como el Tasman Arch y el Blow Hole que te hacen sentir diminuto ante la fuerza de la naturaleza.

La caminata a Cape Hauy (4 horas ida y vuelta) es exigente pero espectacular. Los acantilados caen más de 300 metros hasta el mar y las vistas son tan impresionantes que te olvidas del cansancio en las piernas. Aquí es donde muchos viajeros se arrepienten de no haber invertido en un tour en kayak o barco, porque la perspectiva desde el agua de estos gigantes de piedra es única e irrepetible.

Port Arthur, el sitio histórico de la prisión colonial, también está en la península. Es un lugar sombrío pero fascinante que te sumerge en la historia penitenciaria de Australia. Dedícale un día completo para entender realmente lo que significaba ser un convicto enviado al fin del mundo.

Bruny Island: el paraíso gastronómico flotante

Si Tasmania es la isla gourmet de Australia, Bruny Island es su epicentro culinario. Esta isla al sur de Hobart (accesible en ferry de 20 minutos) es pequeña pero poderosa en cuanto a experiencias gastronómicas.

La ruta obligatoria incluye Bruny Island Cheese Co. (quesos artesanales increíbles), la chocolatería local, Get Shucked Oysters (ostras frescas que abres tú mismo) y varios puestos de productos locales. No es barato, pero la calidad y frescura justifican cada dólar.

The Neck Lookout ofrece vistas de 360 grados sobre el istmo que conecta las dos partes de Bruny. Al atardecer, con la luz dorada iluminando las playas a ambos lados, es uno de los mejores miradores de toda Tasmania.

Y si tienes suerte, podrías avistar el esquivo wallaby albino, una de las curiosidades naturales más buscadas de la isla.

Launceston y el norte: elegancia colonial y vinos

Launceston, la segunda ciudad de Tasmania, tiene un encanto más refinado que Hobart. La arquitectura colonial está impecablemente conservada y la proximidad al Valle de Tamar la convierte en la base perfecta para explorar la región vinícola del norte.

El Cataract Gorge en pleno centro de Launceston es un oasis natural sorprendente. Puedes cruzar el desfiladero en el teleférico de tramo único más largo del mundo o caminar por los senderos junto al río.

El Valle de Tamar produce algunos de los mejores vinos de clima frío de Australia, especialmente Pinot Noir y Chardonnay. Lugares como Tamar Ridge o las bodegas boutique más pequeñas ofrecen degustaciones con vistas espectaculares.

El diablo de Tasmania: encuentros con la fauna más salvaje

No puedes venir a la isla de Tasmania sin conocer a su habitante más famoso: el diablo de Tasmania. Este marsupial carnívoro del tamaño de un perro pequeño, con mandíbulas desproporcionadamente poderosas y un grito que parece salido de una película de terror, es endémico de la isla y está en peligro de extinción.

El Diablo De Tasmania
El Diablo De Tasmania

La mejor manera de ver demonios de Tasmania es en santuarios de conservación como Bonorong Wildlife Sanctuary cerca de Hobart. Aquí no solo verás demonios, sino que aprenderás sobre los esfuerzos de cría en cautividad que están salvando a la especie de la extinción por enfermedad.

Bonorong también te permite interactuar con canguros que deambulan libremente (puedes alimentarlos), conocer wombats, aves rapaces y otras especies autóctonas. Es turismo de conservación en su mejor forma: educativo, emocionante y que realmente contribuye a la supervivencia de estas especies.

En estado salvaje, tus mejores oportunidades de avistar vida silvestre incluyen:

  • Wombats y wallabies en Maria Island National Park, donde prácticamente tropienzas con ellos
  • Pingüinos pequeños en tours nocturnos en Bicheno, cuando regresan a la costa después de pescar
  • Equidnas y ornitorrincos en los bosques húmedos y ríos (estos últimos requieren mucha paciencia y suerte)
  • Focas en las costas rocosas, especialmente en tours en barco por la Península de Tasman

La Great Eastern Drive: la ruta del sol, el mar y el marisco

La Great Eastern Drive es la ruta escénica oficial de la costa este, también conocida como el «lado soleado» de Tasmania (que es relativo, porque aquí el sol es tímido). Son aproximadamente 395 kilómetros de paisajes costeros, playas perfectas y, sobre todo, gastronomía excepcional.

Vinos de clima fresco que rivalizan con los europeos

La East Coast Wine Trail es una revelación para los amantes del vino. Las condiciones de clima fresco producen Pinot Noir y Chardonnay que muchos sommeliers comparan favorablemente con los de Borgoña.

Freycinet Vineyard ofrece degustaciones con vistas al parque nacional. Devil’s Corner Cellar Door tiene un mirador espectacular sobre la bahía. Gala Estate, propiedad de la misma familia desde 1821, combina historia con vinos excepcionales.

No te limites a probar: compra algunas botellas. Los vinos de Tasmania son una fracción de la producción australiana total y rara vez se exportan, así que esta puede ser tu única oportunidad.

Mariscos tan frescos que casi saltan del plato

La experiencia «farm gate» (directamente de la granja) es el sello de Tasmania. A lo largo de la Great Eastern Drive encuentras lugares donde compras mariscos literalmente desde el barco o la granja acuícola.

Freycinet Marine Farm te permite comprar ostras frescas y aprender a abrirlas (es más difícil de lo que parece). Melshell Oysters ofrece degustaciones con vistas al mar. En Bicheno, el Lobster Shack sirve langosta fresca junto al puerto pesquero, tan fresca que puedes elegir la tuya del tanque.

La Barilla Bay Oyster Farm cerca de Hobart es otro punto de referencia. Las ostras del Pacífico cultivadas aquí son gordas, cremosas y perfectas con un chorrito de limón. Cómpralas por docenas, encuentra una playa tranquila y disfruta del picnic más lujoso de tu vida.

Gastronomía tasmaniana: más allá de los mariscos

Si bien los mariscos roban el protagonismo, Tasmania es un destino gastronómico completo que ha desarrollado una reputación de clase mundial.

La carne de ternera tasmaniana se considera la mejor de Australia. El ganado se cría en libertad en pastos verdes alimentados por lluvias frecuentes, sin las condiciones de sequía del continente. Prueba un steak en cualquier pub tradicional y entenderás por qué los australianos del continente pagan precios premium por carne con la etiqueta «Tasmanian».

La repostería de influencia británica está presente en todas partes. Los scones con crema y mermelada son un ritual de la tarde, y los fudges escoceses se venden en prácticamente todas las tiendas de productos locales.

Los productos lácteos son excepcionales. Tasmania tiene una cultura quesera artesanal que rivaliza con Vermont o Wisconsin. La Bruny Island Cheese Co. produce quesos de leche cruda que han ganado premios internacionales.

Road trip por Tasmania: consejos logísticos

Organizar un road trip por la isla de Tasmania requiere más planificación de lo que imaginas. Aquí van los consejos esenciales basados en errores que otros viajeros han cometido (para que tú no tengas que repetirlos).

Alquiler de vehículo: ¿coche, 4WD o campervan?

Para la mayoría de itinerarios que se quedan en carreteras principales y la costa este, un coche estándar es suficiente. Las carreteras están en buen estado y selladas. Solo necesitarás 4WD si planeas explorar zonas off-road específicas como las dunas de Peron o caminos forestales remotos.

Las campervans son increíblemente populares en Tasmania porque combinan transporte y alojamiento. Los precios van desde €50-110 por día para furgonetas básicas hasta €280-350 para autocaravanas de lujo con todas las comodidades. Si tu presupuesto lo permite, esta es la forma más libre de explorar la isla.

Consejo crucial: Reserva con meses de antelación, especialmente para verano. Las campervans se agotan rápido en temporada alta.

El Parks Pass: tu llave maestra a la naturaleza

La mayoría de las atracciones naturales de Tasmania están dentro de parques nacionales que requieren entrada. En lugar de pagar en cada lugar, compra el Parks Pass de 8 semanas (unos 60 AUD por vehículo). Se amortiza con solo visitar dos o tres parques y te da acceso ilimitado a todos los parques nacionales de la isla.

Puedes comprarlo online antes de llegar, en los centros de visitantes o en las entradas de los parques principales. No cometas el error de llegar a Cradle Mountain sin el pase: las filas pueden ser largas en temporada alta.

Provisiones: abastécete en las ciudades

Hobart y Launceston son tus oportunidades para hacer compras grandes de provisiones. Una vez que te adentras en rutas remotas o islas como Bruny, los supermercados son escasos y caros. Muy caros.

Llena tu nevera portátil con:

  • Agua embotellada (aunque el agua del grifo es excelente en Tasmania)
  • Snacks energéticos para caminatas
  • Comidas fáciles si vas en campervan
  • Café o té (algunos alojamientos remotos no tienen cafeteras decentes)

En Bruny Island específicamente, los precios son un 30-40% más altos que en Hobart. Carga provisiones antes de tomar el ferry o prepárate para pagar el precio del paraíso.

Conectividad: la eSIM es tu salvavidas

La cobertura móvil en Tasmania es irregular fuera de las ciudades principales. Algunos parques nacionales no tienen señal en absoluto. Organiza una eSIM con datos antes de llegar para tener al menos conectividad básica para mapas offline y emergencias.

Descarga mapas offline de Google Maps o usa aplicaciones como Maps.me para las zonas remotas. La señal GPS funciona aunque no tengas datos, pero necesitas los mapas descargados previamente.

Actividades premium: no escatimes donde cuenta

Este es un consejo basado en el arrepentimiento de múltiples viajeros: invierte en las experiencias únicas aunque parezcan caras. Un tour en kayak por los acantilados de Cape Hauy cuesta más de 200 AUD, sí. Pero es la única manera de apreciar esos gigantes de piedra desde el nivel del mar, de entrar en cuevas marinas y de sentir la pequeñez ante la inmensidad del océano.

Otras inversiones que valen cada centavo:

  • Vuelos escénicos sobre Cradle Mountain o Wineglass Bay
  • Tours de avistamiento de vida silvestre con guías especializados
  • Experiencias gastronómicas como cenas en viñedos
  • Cruceros por el río Gordon en la costa oeste

No vienes a Tasmania todos los días. Cuando estés de vuelta en casa, no recordarás los 200 dólares ahorrados. Recordarás haber remado junto a acantilados de 300 metros o haber visto un demonio de Tasmania en un santuario de conservación.

Glamping en Tasmania: naturaleza salvaje con lujo descarado

La tendencia más fuerte en alojamiento tasmaniano es el glamping: la combinación de camping con glamour. Es para viajeros que quieren despertar rodeados de naturaleza pero sin renunciar a una cama cómoda, un baño privado y una copa de vino junto a la chimenea.

Scamander Sanctuary Holiday Park ofrece tiendas safari sobre plataformas de madera con vistas al bosque. Cada tienda tiene cama queen, cocina equipada, baño privado con ducha de agua caliente y terraza para contemplar las estrellas.

Wingtons Glamping en el Valle de Tamar lleva el concepto más allá: bañeras al aire libre, chimeneas, y vistas de viñedos. Es romántico, lujoso y sorprendentemente inmersivo en la naturaleza.

Cerca de Bay of Fires, lugares como el Bush Retreat ofrecen tiendas de lujo a pasos de una de las playas más hermosas del mundo. Imagina despertarte, abrir la cremallera de tu tienda y ver ese mar turquesa y las rocas naranjas brillando bajo el sol de la mañana.

La alta demanda de estos alojamientos (especialmente en verano) significa que debes reservar con 3-6 meses de antelación. No son baratos (150-400 AUD por noche), pero la experiencia de estar completamente inmerso en la naturaleza sin sacrificar comodidad es difícil de superar.

Aunque si lo tuyo son los hoteles, encuentra el tuyo al mejor precio:

Itinerarios sugeridos: del express al inmersivo

El express de 7 días: máxima intensidad

Día 1-2: Hobart (MONA, Monte Wellington, Salamanca)
Día 3: Freycinet National Park (Wineglass Bay)
Día 4: Bay of Fires
Día 5-6: Cradle Mountain
Día 7: Regreso vía Launceston

Es intenso. Estarás conduciendo 3-4 horas algunos días y empezando temprano. Pero cubre los íconos principales.

El equilibrado de 10 días: respirando Tasmania

Añade al itinerario de 7 días:

Día 3-4: Península de Tasman (Port Arthur, Cape Hauy)
Día 5: Bruny Island (gastronomía y fauna)
Ajusta: Más noches en Freycinet y Cradle Mountain para explorar con calma

Este ritmo te permite hacer caminatas completas, cenas tranquilas y disfrutar de atardeceres sin prisas.

El inmersivo de 14 días: Tasmania profunda

Añade al itinerario de 10 días:

Día 10-12: Costa oeste (Strahan, crucero río Gordon, Franklin-Gordon Wild Rivers)
Día 13-14: Valle de Tamar, bodegas y Launceston

Este itinerario te da Tasmania completa: este, oeste, norte, sur. Puedes dedicar múltiples días a parques grandes, hacer el Overland Track si eres aventurero, y realmente desconectar del mundo.

Errores que debes evitar (aprende de los tropiezos ajenos)

Subestimar el frío: Ya lo he dicho, pero lo repito porque es el error más común. Lleva capas de abrigo incluso en diciembre.

No presupuestar actividades premium: El kayak en Cape Hauy, los vuelos escénicos, los tours de fauna… son caros pero transforman tu experiencia. Inclúyelos en tu presupuesto inicial.

Itinerarios demasiado apretados: Tasmania parece pequeña en el mapa, pero las carreteras son de dos carriles y sinuosas. Las distancias toman más tiempo del que Google Maps sugiere. Añade un 20% extra a tus estimaciones de conducción.

Olvidar el seguro de viaje: Estás en Australia, uno de los países más caros del mundo. Una visita médica sin seguro puede costarte miles. No te arriesgues.

No investigar el clima antes de salir cada día: El clima cambia rápidamente. Chequea el pronóstico cada mañana y ajusta tus planes si es necesario. Hacer una caminata de 4 horas bajo lluvia torrencial no es divertido.

Tasmania te está esperando

Tasmania es ese lugar que nunca supiste que necesitabas hasta que lo descubres. No es el Australia de postal que imaginas, pero es quizás el Australia más auténtico, el más salvaje, el que te desafía y te recompensa en igual medida.

Aquí el diablo de Tasmania grita en la noche, los wombats cruzan tu camino como si fueran los dueños del lugar (y lo son), y las ostras saben a océano puro. Aquí conduces durante horas sin cruzarte con nadie, solo tú, la carretera y montañas que parecen sacadas de otro planeta.

La isla de Tasmania no es para todos. Es para quienes buscan algo más que selfies en lugares famosos. Es para quienes entienden que la mejor aventura incluye lluvia inesperada, desvíos no planeados y momentos de asombro absoluto ante la naturaleza.

Si has llegado hasta aquí en esta guía, ya sabes qué ver en Tasmania y cómo hacerlo. Ahora solo queda una pregunta: ¿cuándo vas a reservar ese vuelo?

Porque créeme, Tasmania no es un destino que visitas una vez y tachas de la lista. Es un lugar al que vuelves, una y otra vez, descubriendo nuevas capas cada vez. Es el lugar donde entiendes que lo salvaje todavía existe, y está más vivo que nunca.


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